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Aceite de palma: todas las preguntas y respuestas

aceite de palma
Aceite de palma en alimentos

Aceite de palma, sin duda el tema de moda en las ultimas conversaciones sobre alimentación, nutrición y salud.

Hemos recibido muchas preguntas sobre ello, y hoy esclarecemos la verdad sobre el aceite de palma.

Por cierto, estas informaciones se saben desde hace muchos años, pero no ha sido hasta ahora que ha aparecido en la prensa.

¿De dónde procede el aceite de palma?

El aceite de palma es la grasa que se obtiene del prensado de la pulpa del fruto de una palmera africana llamada “Elaeis guineensis” o palma de Guinea.

Esta palmera se caracteriza por su rápido crecimiento y el alto rendimiento de su fruto.

El aceite de palma es el más utilizado del mundo, por delante del de soja o el de colza.

Se ha convertido en una materia prima usada a nivel global para la elaboración de gran cantidad de productos de la industria alimenticia y cosmética.

La palma aceitera se cultiva en países tropicales, donde a menudo representa una base importante para las economías locales, así como una materia prima para la industria local.

Su cultivo en Indonesia y Malasia, los dos países que concentran el 85% de la producción mundial, ha tenido un fuerte impacto ambiental y social.

Otros países exportadores de aceite de palma son Papúa Nueva Guinea, Colombia, Tailandia, Camboya, Brasil, México y África occidental.

¿Por qué se utiliza en la industria alimentaria y en la cosmética?

El aceite de palma se caracteriza por tener un punto de fusión muy alto, siendo un híbrido de grasa y aceite vegetal que a 30 grados centígrados ya es sólido.

El aceite de palma se compone de un 50% de ácidos grasos saturados, sobre todo ácido palmítico y ácido esteárico; un 35-40% de ácido oleico y un 10-15% restante de ácidos grasos monoinsaturados.

Precisamente los ácidos grasos saturados, palmítico y esteárico, son el principal reclamo de la industria.

El primero porque es el mayoritario en el aceite de palma y porque es semisólido a temperatura ambiente.

Es un estabilizante y potente antioxidante, es decir conservante.

El segundo porque aguanta sólido hasta los 70ºC, lo que permite usarlo en diversas industrias donde la estabilidad a alta temperatura es importante.

Se emplea mezclado con la harina para hacer pan de molde industrial que dure más tiempo tierno.

También se usa para todo tipo de aperitivos de bolsa, como patatas fritas, etc..

En su forma refinada, el aceite de palma no aporta sabor, es muy estable y no se enrancia ni oxida fácilmente.

Mantiene bien sus propiedades organolépticas cuando se eleva la temperatura, por lo que se utiliza en alimentos que se cocinan o preparan a altas temperaturas.

El aceite de palma tiene dos ventajas para la industria:

  • Más barato: 650€ /Tn de palma por 900€/Tn de girasol o 3.500€/Tn de oliva.
  • Su estado: sólido a temperatura ambiente proporciona consistencia y untuosidad a los alimentos.

El estado sólido a temperatura ambiente proporciona una ventaja frente a otros aceites (ej: oliva) que permanecen en estado líquido. El aceite de palma es un tipo de grasa vegetal adecuada tecnológicamente al alimento.

Para sustituirlo se necesita otra grasa que permanezca semisólida a temperatura ambiente y hay muy pocas. La grasa animal (manteca) o algunas grasas de origen tropical tienen un precio más elevado, por lo que no interesa a las empresas.

Estos hechos, junto con su rendimiento (produce diez veces más aceite por unidad de área que otras cosechas de semillas oleosas) y su precio, han hecho que el aceite de palma sea el aceite vegetal más usado en el mundo (constituye aproximadamente el 30% de la producción mundial de grasas y aceites).

Lo podemos encontrar en:

Cremas y coberturas en bollería: Se derrite a mayor temperatura que el chocolate, por eso es idóneo para mantener y almacenar las coberturas, pero en la boca funde peor.

Productos para untar: Por la cantidad de grasas saturadas que contiene y que facilitan el untado, se utiliza en cremas de cacao y en margarinas y mantequillas.

La margarina, a diferencia de la mantequilla que contiene grasa de leche animal, se convertiría en líquido a los pocos minutos de estar a temperatura ambiente si llevara otro tipo de aceite menos consistente que el aceite de palma.

Snacks y pasteles: En galletas, tostadas o bollería industrial, como sustituto de las grasas hidrogenadas, poco cardiosaludables, y de la mantequilla o manteca, que es más cara.

Precocinados: Se enrancia menos y su precio es bajo, por eso se usa para elaborar muchos platos de comida preparada.

Chips y aperitivos: Aguanta más frituras que otras grasas. En España se usa en su lugar aceite de girasol o de oliva.

Además, se añade aceite de palma a muchos productos cosméticos:

desde lápices de labios a cremas hidratantes y jabones de limpieza, por las características tensoactivas del ácido esteárico.

Finalmente, en velas, donde aumenta el punto de fusión de la cera.

¿Es realmente tan malo para nuestra salud?

A pesar de su uso tan extendido, desde un punto de vista nutricional no es una opción muy saludable.

El aceite de palma estaba desplazando a las grasas hidrogenadas, que se han demostrado nocivas para la salud.

No obstante, este aceite es muy rico en grasas saturadas, por lo que está lejos de ser una alternativa idónea desde el punto de vista del equilibrio nutricional y es preferible no abusar de él.

El motivo principal de considerarlo malo para nuestra salud lo encontramos en su alto contenido en grasas saturadas (concretamente en ácidos grasos saturados de cadena larga).

Como vemos en su composición, casi el 50% de las grasas del aceite de palma son saturadas.

La composición por 100 gr/ml de aceite de palma es:

884 Kcal
100 gr de grasas de las cuales:
– Grasas saturadas: 49,30 gr (Acido Palmítico 43,5 gr, Ac.Esteárico 4,3 gr, Ac. Miristico 1,0 gr, Ac. Laúrico 0,1 gr)
– Grasas monoinsaturadas: 37,0 gr (Ac. Oléico 36,6 gr, Ac. Palmitoléico 0,3 gr, Ac. Erúcico 0,10 gr)
– Grasas poliinsaturadas: 9,3 gr (9,1 gr Ac. Linoleico, 0,20 gr Ac. Linolenico).

Tal y como han demostrado muchos estudios científicos, y ya hemos comentado en anteriores artículos de nuestra web, un consumo prolongado y regular de grasas saturadas influyen de forma negativa en el taponamiento de arterias (aterosclerosis) y un aumento del colesterol LDL en la sangre, lo que duplica el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.

Es importante controlar el consumo de aceite de palma para evitar problemas de salud a largo plazo, a causa de una elevada ingesta de grasas saturadas.

Como en la mayoría de las grasas saturadas con un punto de fusión alto, lo que incluye sobre todo a las lácteas y animales en general, el aceite de palma consumido en exceso supone un potencial riesgo de problemas cardiovasculares, es decir que es aterogénico.

Este tipo de grasas, al tener ácidos laúrico, palmítico y mirístico, tienden a precipitar más en el torrente sanguíneo y a acumularse en las arterias taponándolas.

Además, no son buenos transportadores del colesterol a las células para que se transforme en energía, con lo que aumentan en la sangre el llamado ‘colesterol malo’ o LDL, y disminuyen el ‘bueno’ o HDL.

Podemos deducir pues que el ácido palmítico es el que hace al aceite de palma poco recomendable.

Existe una recomendación expresa de limitar el consumo de grasas saturadas por sus potenciales efectos perjudiciales para la salud, en especial en relación con la enfermedad cardiovascular y la obesidad.

Las recomendaciones de consumo de grasas es que sean inferiores al 30% del aporte calórico total. De las cuales las grasas saturadas deben constituir menos del 10%.

Ej: en una dieta de 2000 kcal, 20 gramos de grasas saturadas al día.

¿Entonces, por qué está en las leches preparadas para bebés?

El ácido palmítico está presente en el aceite de palma y… en la leche materna!.

En esta última supone en torno al 25% del contenido graso.

A pesar de ser una grasa saturada, también es necesaria para el desarrollo del bebé en una pequeña proporción.

Ahora bien, en función de su procedencia, el ácido palmítico tiene dos versiones:

-el que procede de la leche materna es mayoritariamente β-palmitato (entre un 60 y 86%).

-el de origen vegetal es principalmente α-palmitato.

Pese a tener la misma composición química presentan una pequeña diferencia en su estructura que hace que se comporten de manera diferente en el organismo.

La versión α, impide que se absorban correctamente nutrientes como las grasas y el calcio, además las cacas serán más duras.

Por eso, algunos laboratorios, cuando nos presentan leches infantiles para niños estreñidos, nos hacen mucho hincapié en que esa leche lleva el ácido palmítico en posición beta (cacas más blanditas), algunas hasta un 45%.

Los laboratorios siguen desarrollando nuevas formulaciones de leches infantiles que se acerquen aún más a la leche materna y, uno de los caminos es aumentar el porcentaje de β-palmitato y, a día de hoy, algunas marcas ya han conseguido que sus leches lleven hasta un 45% de ácido palmítico en posición β.

La reglamentación técnico-sanitaria específica de los preparados para lactantes y de los preparados de continuación solo se expresa la prohibición de utilizar aceites de sésamo y algodón.

Por lo que la adición de aceite de palma no estaría incumpliendo la legislación vigente.

Conclusión-consejo: Intenta dar pecho a tu hijo el mayor tiempo posible.

¿No puedes/quieres? Pues leche de fórmula hasta los 12 meses que indique el % más elevado de β-palmitato.

A partir de ahí leche de vaca, nada de leches de crecimiento.

¿Por qué se ha levantado la reciente polémica por el aceite de palma?

Porque cada vez estamos mas preocupados por nuestra salud y por comer de forma saludable.

Porque queremos saber todo sobre los alimentos que consumimos.

Y además organizaciones medioambientales, como Greenpeace, han puesto el grito en el cielo con informes sobre la deforestación de las zonas de producción de palma aceitera como éste.

Por otro lado la reciente alerta de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) hace referencia específica no tanto a las características nutricionales del aceite de palma, sino a los contaminantes generados en el proceso de refinamiento (3-MPD, glicidol y sus ésteres), revisando los límites máximos que se generan en el mismo.

Hay estudios proporcionados por la propia  EFSA que relacionan la ingesta del ácido palmítico con la formación de células cancerosas en metástasis, por lo que se recomienda un bajo consumo de grasas que contengan este ácido.

En el procesamiento del aceite de palma, para eliminar su color rojizo, y mejorar su sabor y olor, se somete a temperaturas de 200ºC.

Esto supone la formación de contaminantes con carácter genotóxico y carcinogénico.

¿Podemos identificar fácilmente la presencia de aceite de palma en el etiquetado?

Afortunadamente, ahora las empresas alimentarias están obligadas a detallar en el etiquetado de ingredientes el tipo de grasa vegetal que emplean en sus productos.

Desde la modificación europea sobre el etiquetado (Reglamento CE nº 1169/2011, aprobado en 2011 de aplicación en Europa desde diciembre de 2014, pero que en España fue obligatorio desde el pasado 13 de diciembre de 2016 como fecha límite), en la descripción de los componentes debe constar su procedencia.

Es decir, que cuando ponga “aceites vegetales” o “grasas vegetales”, debe indicar el tipo u origen específico del vegetal.

No es que previamente a esa fecha no se utilizaran, sino que no era obligatoria su declaración específica.

Esto ha facilitado a los consumidores el poder comprobar si lo que están comprando contiene aceite de palma o similares; antes oculto bajo la etiqueta de ‘aceites vegetales’

¿Es cierto que afecta al medio ambiente?

El problema del aceite de palma es el mismo que el del aceite de soja: son las 2 variedades vegetales más plantadas del mundo.

Casi siempre en enormes extensiones de explotación intensiva y especialmente en la zona de los trópicos o subtrópicos.

De USA a Indonesia, de Brasil a Camerún, extensiones de terreno se someten a este monocultivo, agresivo con el suelo.

Adicionalmente a esto, está el que su hábitat ideal sea la zona de los trópicos.

Allí es donde están las grandes extensiones de bosques vírgenes, hoy en peligro de extinción por culpa de los incendios provocados para plantar aceite de palma.

Especialmente sangrante es el caso de Malasia e Indonesia, que concentra el 85% de la producción mundial.

La expansión de monocultivos intensivos, como las plantaciones de aceite de Palma, especialmente en el sudeste asiático, se ha asociado con la deforestación de los bosques tropicales.

También a la apropiación de tierras pertenecientes a comunidades autóctonas y abusos contra sus derechos humanos.

Se vincula igualmente a la muerte de elefantes, orangutanes y tigres de Sumatra.

¿Son todos los aceites vegetales iguales?

No. Los podemos separar entre los que son perjudiciales para nuestra salud y los que no lo son.

Aceites vegetales que son ricos en ácidos saturados, y por tanto, perjudiciales:

Aceite de palma y palmiste:  origen vegetal al igual que el de oliva, el de girasol o el de colza.

El aceite de palma y el de palmiste tienen ácidos grasos saturados como el láurico, palmítico y mirístico, que son perjudiciales para la salud.

En cambio los aceites de oliva, girasol o colza contienen ácidos grasos insaturados saludables.

De la parte carnosa del dátil se extrae el aceite de palma, mientras que el de palmiste procede del hueso.

Mientras que el aceite de palma tiene un 40% de palmístico, el de palmiste es rico en mirístico y láudico.

Aceite de coco: Atención también a este aceite perjudicial para la salud, rico en ácido láurico.

Los helados suelen llevar esta grasa similar a la de palma y a la de palmiste.

Una grasa densa que proporciona cremosidad al helado.

Aceites vegetales que son ricos en ácidos insaturados, no perjudiciales:

Aceite de oliva: El virgen o virgen extra se obtiene directamente de la aceituna por procedimientos que no alteran sus propiedades naturales.

Es rico en polifenoles con alto poder antioxidante, y en ácido oleico, compuestos que favorecen a la salud.

Alimento estrella de la dieta mediterránea, aporta beneficios al organismo

Aceite de girasol: Se consume bastante, es más barato que el de oliva.

No entraña peligro para la salud, pero carece de polifenoles, que hacen que él de oliva sea más saludable.

Rico en ácidos grasos alto linoleico y alto oleico.

Aceite de colza: Es uno de los más consumidos en Europa, Canadá y USA.

Procede de la semilla de la planta de colza que se cultiva sobre todo en el norte del viejo continente.

Rico en ácido saludable oleico.

En España tiene mala fama por la manipulación que se hizo en 1981: una partida adulterada envenenó a 60.000 personas matando a 1.100.

Aceite de maíz: Se extrae de la semilla de la planta de maíz. Es rico en ácidos saludables linoleicos y oleicos.

Vitaminas: funciones, tipos y síntomas de su deficiencia

vitaminas en alimentos
vitaminas en alimentos

Las vitaminas (“aminas” de la vida) son substancias indispensables para la vida, puesto que nuestro organismo las requiere para desarrollarse de forma correcta.

Son 13 las vitaminas que necesita nuestro cuerpo: A(retinol), D, E (tocoferol), K, H (biotina), C (Ácido ascórbico) y las vitaminas del grupo B (B1 tiamina, B2 riboflavina, niacina, B5 ácido pantoténico, B6 piridoxina, vitamina B12 ciano-cobalamina y Bc o B9 Ácido fólico).

En general las vitaminas las obtenemos a través de determinados alimentos, que a continuación os describiremos.

El cuerpo también puede producir vitaminas D (junto con la luz solar) y K.

Las personas que llevan una dieta vegana o vegetariana suelen necesitar un suplemento de vitaminas, sobre todo la B12.

La insuficiencia de vitaminas, en gran parte de la población, se asocia mayoritariamente a un deterioro de la salud (pudiendo originar enfermedades carenciales) y , por tanto, a una disminución del rendimiento intelectual y físico.

En función de que sean solubles en agua o en grasas, las vitaminas se dividen en 2 clases:

las vitaminas hidrosolubles (las solubles en agua son las vitaminas del grupo B y la C) y las vitaminas liposolubles (solubles en grasas y son las A, D, E, K, H).

Seguidamente os vamos a detallar, de forma resumida, las funciones de cada una de las vitaminas, los alimentos que las contienen, su cantidad diaria recomendada (CDR) y los síntomas clásicos de deficiencia.

Vitamina A: Especialmente relevante para el crecimiento normal y estado sano de piel, ojos, dientes, encías y pelo.

También es fundamental para el crecimiento, la reparación de los tejidos y la salud de los ojos.

Además protege contra las infecciones.

CDR: 800mg

Alimentos donde encontrarla: Vegetales amarillos, hígado, huevos, leche, mantequilla, margarina.

Factores que afectan a su estabilidad: luz, calor, agentes oxidantes.

Síntomas de deficiencia: ceguera nocturna, menor resistencia a infecciones, ceguera (xeroftalmia).

Vitamina D: Importante para dientes y huesos fuertes, ya que ayuda al cuerpo a utilizar el calcio y fósforo.

CDR: 200-400mg

Alimentos donde encontrarla: Leche enriquecida, yema de huevo, atún, salmón, margarina.

Factores que afectan a su estabilidad: luz, calor, agentes oxidantes.

Síntomas de deficiencia: deformaciones óseas (raquitismo y osteomalacia).

Vitamina E: ayuda a la formación y el funcionamiento de los glóbulos rojos, músculos y otros tejidos. Protege los ácidos grasos esenciales.

Además favorece la formación de óvulos y espermatozoides. También protege las células del sistema circulatorio, las membranas celulares y los ácidos grasos esenciales.

CDR: 10mg

Alimentos donde encontrarla: aceites vegetales, cereales de grano entero, vegetales, nueces.

Factores que afectan a su estabilidad: luz, calor, agentes oxidantes.

Síntomas de deficiencia: debilitación de los músculos (distrofia), neuropatías.

Vitamina K:  Especialmente relevante para la coagulación normal de la sangre.

CDR: 50-140mcg (microgramos).

Alimentos donde encontrarla: vegetales verdes.

Factores que afectan a su estabilidad: luz.

Síntomas de deficiencia: hemorragias.

Vitamina B1: principalmente mejora la función mental y nerviosa y también estimula el crecimiento.

Además ayuda a liberar energía de los carbohidratos y también a obtener energía de los alimentos, ya que promueve el adecuado metabolismo de azúcares y ácidos grasos.

También es básica para el correcto funcionamiento del corazón y el sistema nervioso.

CDR: 1,4mg.

Alimentos donde encontrarla: cereales de grano entero, carnes de aves, vaca, cordero y cerdo.

Factores que afectan a su estabilidad: luz, calor, humedad.

Síntomas de deficiencia: trastornos nerviosos, beriberi.

Vitamina B2: básicamente es necesaria para tener una piel sana. También tiene funciones diversas en el uso por el organismo de carbohidratos, proteínas y grasas. Además ayuda a la liberación de energía a las células.

CDR: 1,2-1,7mg.

Alimentos donde encontrarla: leche, queso, carne, huevos, cereales de grano entero, vegetales verdes.

Factores que afectan a su estabilidad: luz.

Síntomas de deficiencia: alteraciones de la piel y las membranas mucosas.

Niacina: principalmente participa en las reacciones celulares de síntesis energética. Además también ayuda al sistema nervioso.

CDR: 13-19mg.

Alimentos donde encontrarla: carne, pescado, trigo, cereales de grano entero.

Factores que afectan a su estabilidad: ninguno.

Síntomas de deficiencia: trastornos nerviosos, diarreas, alteraciones cutáneas (dermatitis), pelagra.

Vitamina B5: Necesaria para el metabolismo de proteínas, grasas y carbohidratos y también para la formación de ciertas hormonas.

Así mismo tiene diversas funciones en la regeneración de los tejidos.

CDR: 4-7mg.

Alimentos donde encontrarla: se encuentra en casi todos los alimentos.

Factores que afectan a su estabilidad: calor y humedad.

Síntomas de deficiencia: trastornos nerviosos e intestinales.

Vitamina B6: esencial para la adecuada utilización de las proteínas. También ayuda a la formación de los glóbulos rojos y el correcto funcionamiento del sistema nervioso.

CDR: 1,8-2,2mg.

Alimentos donde encontrarla: carne magra, vegetales verdes, cereales de grano entero, plátanos.

Factores que afectan a su estabilidad: luz.

Síntomas de deficiencia: trastornos nerviosos, convulsiones, anemia.

Vitamina B12: ayuda principalmente a prevenir ciertas formas de anemia, puesto que asiste en la formación de los glóbulos rojos.

CDR: 3mcg.

Alimentos donde encontrarla: carne, pescado, huevos, leche.

Factores que afectan a su estabilidad: luz, humedad.

Síntomas de deficiencia: trastornos nerviosos, anemia perniciosa.

Ácido Fólico: Contribuye a mantener las funciones del tracto intestinal y a prevenir ciertas anemias, debido a que interviene en la síntesis celular, especialmente de los glóbulos rojos.

En consecuencia es vital para las embarazadas y para la salud celular.

CDR: 200-400mcg.

Alimentos donde encontrarla: vegetales verdes, otros vegetales, frutas amarillas.

Factores que afectan a su estabilidad: luz, agentes oxidantes.

Síntomas de deficiencia: alteraciones intestinales, anemia.

Vitaminas, substancias esenciales para la vida

Biotina (Vit H): probablemente participa en la formación de ácidos grasos y la producción de energía. En general es esencial para muchos sistemas químicos del cuerpo.

CDR: 100-200mcg.

Alimentos donde encontrarla: yema de huevo, vegetales verdes, leche.

Factores que afectan a su estabilidad: ninguno.

Síntomas de deficiencia: alteraciones de la piel (dermatitis), pérdida de pelo.

Vitamina C: imprescindible en múltiples funciones corporales, incluida la cicatrización de heridas y la resistencia a contraer enfermedades.

Contribuye al buen estado de los huesos, dientes y vasos sanguíneos, ya que es importante en la formación del colágeno, proteína que ayuda a mantener las estructuras corporales.

Esta vitamina interviene, además, en la absorción del hierro y refuerza mecanismos de autodefensa corporales.

Si nuestro organismo se halla expuesto a un esfuerzo mayor de lo habitual se precisa un mayor aporte de esta vitamina.

CDR: 50-60mg.

Alimentos donde encontrarla: cítricos (naranjas, etc..), patatas, brócoli, repollo, tomates.

Factores que afectan a su estabilidad: calor, humedad, agentes oxidantes.

Síntomas de deficiencia: poca resistencia a infecciones, encías doloridas, hemorragias, escorbuto.

Infusiones para tener buena salud

infusiones
Las infusiones son beneficiosas para el organismo

Existen infusiones para tener buena salud? Pues sí. Hoy os hablamos de varias opciones muy beneficiosas para nuestro cuerpo.

Las infusiones naturales disminuyen los síntomas de infecciones, como el alivio de resfriados, con un toque de sabor especial.

La tos, la mucosidad, los estornudos y algunas décimas de fiebre son los síntomas más habituales de resfriados o gripes.

Las infusiones naturales, como por ejemplo tés e infusiones especializadas, disminuyen las molestias provocadas por el catarro o afecciones gripales.

Además infusiones y tés son bebidas calientes muy saludables por todas las propiedades que aportan al organismo.

Al igual que la fruta y los vegetales, el té y las infusiones naturales son fuentes ricas en antioxidantes, que nos ayudan a mantener una buena salud, como parte de una dieta equilibrada.

Los antioxidantes son sustancias que ayudan a defender nuestro cuerpo de daños celulares y permiten un estilo de vida sano y activo.

Ejemplos de infusiones para tener buena salud:

Té Rooibos: Este tipo de infusión se caracteriza por tener un sabor muy suave y por su alto contenido en vitaminas, especialmente la vitamina C (por el limón y la naranja que pueden llevar añadidos), perfecto para calmar la tos y frenar síntomas gripales.

Rico en minerales y antioxidantes, lo hacen ideal para la salud de nuestro cuerpo. Éste no contiene teína.

La unión del Rooibos con las hojas sudoríficas y febrífugas del sauco combaten la tos y la fiebre.

Té verde al jazmín: Las propiedades antioxidantes del té verde unidas a las calmantes del jazmín, son un gran remedio para combatir resfriados.

El alto contenido en antioxidantes del té verde retrasa el envejecimiento, rejuvenece la piel y mantiene el cabello sano.

Té rojo: Utilizado en dietas de control o reducción de peso, puesto que favorece la eliminación de líquidos, grasas y colesterol.

Té con sauco y escaramujo: Es una de las infusiones rica en vitamina C y con propiedades astringentes y antiinflamatorias.

Además también tiene un ligero efecto diurético.

Té con regaliz: El té especiado con regaliz se convierte en una bebida antiinflamatoria y expectorante.

Ideal para reducir síntomas como la congestión nasal y la tos.

Infusiones de Tomillo: El tomillo es una hierba antiséptica y expectorante, que en infusión, beneficia el sistema respiratorio y calma la bronquitis.

Infusiones de Echinacea purpurea: Mejora las defensas del organismo y potencia el sistema inmunológico. Previene infecciones víricas.

Valeriana: Las conocidas infusiones de valeriana, tiene un eficaz poder relajante natural.

Se puede tomar a cualquier hora para combatir la ansiedad y el estrés.

Infusiones de Cola de caballo: Exquisita infusión, rica en sales minerales y flavonoides muy beneficiosos para el organismo.

Tila: Como es conocido, producen un efecto sedante y relajante que ayuda a conciliar el sueño y facilita el descanso.

Infusiones de Manzanilla: Esta infusión elaborada con las flores de manzanilla es ideal para mejorar las digestiones.

Poleo Menta: Su alto contenido en aceite esencial tonifica las vías respiratorias y evita también las malas digestiones.

Los tés y las infusiones son adecuados para todas las personas ya que no tienen efectos secundarios.

Sin embargo, recomendamos no tomarlas justo antes de ir a dormir para evitar que la teína que tienen (de la misma familia de compuestos como la cafeína del café) influya en el sueño.

Nutricionista en Casa en el 7º Congreso Alimentación Viva y Salud

 

El Nutricionista en Casa, una de las webs o blogs de referencia en nuestro país sobre asesoramiento-coaching nutricional y alimentación sana, estará presente en el  7º Congreso de Alimentación Viva y Salud.

Organizado por ViaDimensión, el congreso se celebrará este fin de semana, 11-12 de marzo de 2017, mañanas y tardes, en el bonito Auditorium Axa del Centro Comercial L´Illa Diagonal de Barcelona.

Es, sin duda, uno de los mejores puntos de encuentro de carácter anual de todos los expertos y personas interesadas sobre nutrición sana.

Profesionales como médicos, naturópatas, nutricionistas, dietistas,  especialistas en medicina natural aportarán los mejores conocimientos en alimentación y salud.

Se hablará de todos aquellos alimentos que nos dan salud y consecuentemente bienestar en nuestro organismo, tanto físico como emocional.

En el congreso se tratarán temas tan interesantes como:

alimentación deportiva, dietas para prevenir y combatir el cáncer o el origen de las intolerancias alimentarias y sus soluciones.

También sabremos la relación que hay entre la felicidad y los alimentos y los beneficios de la alimentación milenaria ayurvédica.

Durante el congreso, habrán 7 show-cookings, y 2 talleres donde se ofrecerá información para tener una buena salud.

Y además en el interior del recinto del congreso habrá una Feria de Alimentación y Salud.

En ella se podrá ver la oferta de pequeños productores de alimentación ecológica y salud.

Para mas información: https://www.facebook.com/events/2000239826869311/

Alimentos con fibra

Alubias, alimentos con fibra alimentaria
Las alubias son alimentos con fibra alimentaria

Alimentos con fibra, ¿cuales son? ¿Qué beneficios nos aportan? Hoy desvelamos esta incógnita, que tanta gente nos ha preguntado.

La fibra es una sustancia que se encuentra de forma natural en los productos de origen vegetal, es decir, los alimentos con fibra no provienen de animales.

Los vegetales pueden contener 2 tipos de fibra: la fibra soluble y la fibra insoluble.

Se encuentran en: las frutas, las verduras y hortalizas, las legumbres, los frutos secos, las semillas, los cereales integrales y en los granos enteros.

Dentro de los alimentos con fibra, los cereales y legumbres son ricos en fibra insoluble. Mientras que frutas y verduras son más ricas en fibra soluble.

Nuestro organismo no puede digerir la fibra, así que esta pasa a través de los intestinos rápidamente.

Beneficios de consumir alimentos con fibra

Los alimentos con fibra soluble son los que resultan más interesantes para casos de estreñimiento, hemorroides, control de colesterol en sangre y diabetes.

Los alimentos con fibra insoluble, en cambio, van mejor como laxante, con efectos más inmediatos que los de fibra soluble.

La fibra vegetal aporta volumen y sensación de hinchazón, con lo que comeremos menos.

Por ello la fibra se incorpora en dietas para control del peso o para adelgazar.

Los alimentos ricos en fibra dietética ayudan a reducir el colesterol (porque “arrastran” el colesterol malo LDL), estabilizan el azúcar en la sangre, y promueven una digestión sana.

Las dietas ricas en fibra también ayudan con el estreñimiento, pues será más fácil ir al baño, ya que la fibra hace incrementar el tamaño de las heces y acelerar el tránsito intestinal.

Además, el consumo de alimentos con fibra ayuda a reducir el riesgo de padecer una enfermedad cardíaca, diabetes y algunos tipos de cáncer, como el de colon, puesto que con la fibra nos deshacemos de las partículas nocivas del intestino.

El único inconveniente es que el consumo de alimentos con fibra puede provocar distensión abdominal o gases.

Si le ocurre es que ha tomado demasiados alimentos con fibra y necesita reducir la cantidad de fibra en la dieta durante unos días.

Para prevenir los gases, hinchazón y cólicos intestinales, se debe aumentar el consumo de fibra poco a poco, durante un par de semanas.

Se debería de beber también bastante agua, pues al incrementar la fibra y no beber suficiente líquido, puede empeorar el estreñimiento en lugar de aliviarlo.

La ingesta diaria recomendada (IDR) o cantidad diaria recomendada (CDR), para adultos de entre 19 y 50 años de edad, es:

de 20-35 gramos al día para hombres y 22-25 gramos al día para mujeres.

¿Cuáles son exactamente los alimentos con fibra?

Para obtener más fibra en nuestra alimentación, debemos tener en cuenta los siguientes grupos de alimentos con fibra:

-Verduras y hortalizas

-Legumbres, frutos secos y semillas

-Frutas

-Cereales integrales y Granos enteros

VERDURAS y HORTALIZAS: 

Las verduras y las hortalizas son una buena fuente de fibra.

De entre todos los vegetales, el que más fibra tiene es la alcachofa. Una pieza tiene 10,3 gramos de fibra dietética.

Las demás hortalizas proporcionan al menos 5 gramos de fibra por porción, como el brócoli (7 gr), guisantes, judías verdes (ejotes) , apio y nabos,  y en menor medida la coliflor, zanahorias, maíz, patatas (papas, batatas), boniatos, lechugas, acelgas, zanahorias, coles de bruselas, calabazas, espinacas, espárragos, remolachas, champiñones y berenjenas, a la vez que son ricas en vitaminas y minerales.

LEGUMBRES, FRUTOS SECOS Y SEMILLAS: 

Otros alimentos con fibra a destacar son:

Las legumbres, como las alubias (blancas o moradas), guisantes, lentejas (15 gr), fríjoles negros, habas y entre otros, ofrecen al menos la mitad de la cantidad diaria recomendada de fibra dietética, y en menor medida, la soja, garbanzos y fríjoles blancos.

Los frutos secos y semillas (como las de lino o de chía) contienen buenas cantidades de fibra dietética. Nueces (7 piezas equivalen a 2 gr de fibra), pistachos, almendras y semillas de girasol, son de los más ricos.

Las legumbres, semillas y frutos secos también proporcionan fuentes de proteínas vegetales para los vegetarianos y las personas que tratan de reducir el consumo de grasas saturadas; además de subministrar minerales, como el hierro, cobre, calcio, fósforo, magnesio y vitaminas del grupo B.

FRUTAS:

Las frutas son otra buena fuente de fibra dentro de los alimentos con fibra.

Eso si, para obtener toda la fibra de las frutas es conveniente que las tomemos enteras y no peladas o en zumos ni jugos, ya que es en la piel donde hay más fibra soluble.

Las frutas frescas con piel, pulpa o semillas añaden una buena cantidad de fibra a la dieta diaria.

Las frutas altas en fibra son las ciruelas, arándanos, aguacates, papaya, uvas, piñas, melocotones, peras, manzanas, naranjas (5 gr), mandarinas, nectarinas, fresas, kiwis, higos, nísperos, pomelos, limones, frambuesas y plátanos (bananas), que ofrecen entre 3 y 8 g de fibra por porción.

Además son buenas fuentes de carbohidratos complejos, vitaminas (como la A y la C) y  varios minerales.

Las frutas desecadas como los higos, orejones y uvas o ciruelas pasas también tienen una cantidad considerable de fibra.

CEREALES INTEGRALES Y GRANOS

Dentro de los alimentos con fibra, los cereales integrales ofrecen 2 gr de fibra por porción; el trigo y la cebada poseen hasta 6 gr de fibra por porción.

En menor medida están: avena, maíz, centeno y arroz (un plato de arroz integral proporciona 3,5 gr de fibra).

Además poseen carbohidratos complejos, minerales y vitaminas del grupo B.

Los granos son otra fuente importante de fibra vegetal.

Los salvados procedentes de cereales son los alimentos más ricos en fibra.

El salvado de maíz tiene 85 gr fibra/100gr, el de trigo 44gr/100gr y el de avena 15.

Así pues, si pensáis que no estáis aportando suficiente fibra a vuestra dieta, centraros en tomar más alimentos con fibra.

Consejo final: mirad en las etiquetas de los productos, en la tabla de valores nutricionales, la cantidad de fibra.

Ah, y escoged siempre alimentos en su versión integral.

Ej: pan integral, (50 gr de pan integral son 3 gr de fibra), arroces integrales o pasta integral.

Intolerancia a la fructosa: la desconocida

Uvas con fructosa
Las uvas contienen fructosa

La intolerancia a la fructosa, es una intolerancia alimentaria bastante desconocida, de la que hablamos hoy.

Así como existen personas que son intolerantes al azúcar de la leche, la lactosa, se ha descubierto que hay otras que son intolerantes al azúcar, básicamente, de frutas y verduras, la fructosa.

La fructosa es un azúcar de los llamados simples, un monosacárido, que puede encontrarse de manera natural en las frutas, y que se ingiere principalmente en forma de sacarosa.

La sacarosa (el conocido azúcar común o blanco), es un disacárido, y está formada por 2 moléculas, una de glucosa y otra de fructosa, que, al ser ingerida, se separa en el intestino en sus dos moléculas, dejando libre la fructosa.

El educorante sorbitol al ser metabolizado por nuestro organismo también puede generar fructosa.

La intolerancia a la fructosa aparece en el momento en el que hay un problema en su absorción por las células intestinales o en su metabolización por nuestro organismo para poder ser utilizada.

Pero atención, no debemos confundir la intolerancia a la fructosa y la malabsorción de la fructosa. Son parecidas pero no exactamente iguales.

La intolerancia a la fructosa es un error genético del metabolismo de la fructosa, que aparece en 1/20.000 personas.

Debido a este error congénito o hereditario, cuando las personas ingieren fructosa, ésta es absorbida por las células intestinales, pero el organismo es incapaz de metabolizarla correctamente ya que carece de la enzima fructosa-1-fosfato-aldolasa (aldolasa B).
Entonces se acumula un producto intermedio de la degradación de la fructosa, que es tóxico para el organismo.

Los síntomas que suelen presentar son: poca ganancia de peso en niños pequeños, nauseas, vómitos, deshidratación, disfunción hepática, hipoglucemia e ictericia.

Estos síntomas suelen iniciarse al introducir alimentos con fructosa (fruta, cereales preparados, etc.) en el lactante, y se pueden mejorar si hay un diagnóstico temprano y un buen tratamiento dietético.

La intolerancia a la fructosa es una situación que se mantiene de por vida, y que se diagnostica, generalmente, a una edad temprana mediante test bioquímicos y test genéticos.

Pero también puede aparecer intolerancia a la fructosa en una edad más adulta.

En cambio, la malabsorción de la fructosa es más común, y puede afectar a una tercera parte de la población.

Ocurre porque las células intestinales no son capaces de absorber de manera total o parcial la fructosa, generando síntomas gastrointestinales como diarreas, dolor abdominal, nauseas o gases.

Esta situación, que puede ser irreversible o reversible, se diagnostica mediante un test llamado de hidrógeno espirado.
En función de que tengamos intolerancia a la fructosa o malabsorción de la fructosa, el tratamiento dietético de cada una debe ser diferente.

¿Qué comer, o no, si tenemos intolerancia a la fructosa?

Se debe hacer una dieta estricta sin fructosa, en la que no se consuma más de 1-2 gr. de fructosa al día ya sea en forma de fructosa, sacarosa o sorbitol.

Por tanto debemos conocer que alimentos tienen fructosa en su composición y leer bien la lista de ingredientes en las etiquetas de los productos que compremos.

La miel, la fruta, las verduras y otros alimentos de origen vegetal tienen de manera natural fructosa.

El contenido de fructosa y de sacarosa es variable en las frutas y verduras según condiciones de crecimiento.

Vigilar también que la fructosa es añadida como edulcorante en muchos productos dietéticos o para diabéticos, y también es usada como excipiente en medicamentos.

Por su parte la sacarosa se encuentra en el azúcar, ya sea blanco o moreno y por tanto, está en múltiples productos dulces como las galletas, los postres, los cereales de desayuno para niños o los bizcochos.

A parte, algunas frutas y verduras lo contienen y también se utiliza para la elaboración de algunos jarabes y medicamentos infantiles.

El sorbitol se puede encontrar en frutas y verduras, pero básicamente es utilizado como edulcorante en dietética.

Se pueden incluir en la dieta:

-Jarabe de glucosa, glucosa, maltosa, maltodextrina, aspartamo, sacarina, acesulfame K y el ciclamato.

-Ocasionalmente: aguacate, pepitas de calabaza o girasol (10  unidades/día), aceitunas maduras (25g/día), jugo de limón  o lima (15 ml/día)

-Acelgas, brécol fresco, espinacas, patatas, setas (champiñones), escarola y endivias.

-Consumo limitado de: apio, acelgas, berros, berza, brécol congelado, col, coliflor, lechuga, pepino y patata nueva.

-Consumo limitado de: lentejas, garbanzos, alubias y guisantes.

-Harinas y sémolas de trigo, avena, maíz, centeno, fécula de patata, arroz.

-Pan blanco y pasta.

-Papilla de cereales sin azúcar añadido.

-Todas las carnes frescas y productos cárnicos elaborados que no contengan fructosas, sacarosa o sorbitol.

-Lactancia materna, leche, leche en polvo sin fructosa, nata natural, quesos curados y  frescos y yogur (sin frutas ni sacarosa).

-Aceites vegetales, mantequilla y margarina.

-Agua, agua mineral, infusiones (manzanilla, tila, menta), cacao y café.

-Especias, hierbas aromáticas, mostaza, sal, vinagre y levadura.

NO se pueden incluir en la dieta:

-Fructosa, sacarosa, sorbitol y dulces y edulcorantes que los contengan como caramelos, chocolates, chicles, etc.

-Las demás frutas y frutos (incluso el tomate), incluyendo sus zumos y todos los productos que las contengan.

-El resto de verduras y hortalizas.

-Todas las otras legumbres.

-Cereales o harinas integrales y la harina de soja.

-Procesados cárnicos que contengan fructosa, sacarosa o sorbitol.

-Bebida de soja, leche condensada, yogur de frutas, de soja o edulcorado con sacarosa,

-Preparados a base de leche con sacarosa (batidos, helados, etc.)

-Aderezos o salsas comerciales con sacarosa y fructosa.

-Bebidas que contengan fructosa, sacarosa o sorbitol o hechas a base de frutas.

-Aliños comerciales con fructosa o cualquier elemento que la contenga.

Como que casi no se pueden tomar frutas, hay bajo aporte de Vitamina C, y se debería tomar suplementos.

Además, también es recomendable tomar suplementos de ácido fólico pues aumenta la actividad de las enzimas glicolíticas, y entre ellas, la fructosa-1-fosfato-aldolasa, lo que permitirá poder consumir una ligera cantidad extra de fructosa, sin padecer las consecuencias que antes hemos comentado.

¿Qué comer, o no, si tenemos mala absorción de la fructosa?

En el caso de que se tenga mala absorción de la fructosa pero no intolerancia a la fructosa, se aplica una dieta restringida en fructosa.

Esta restricción variará en función de cada persona, dependiendo de si la malabsorción es total o parcial.

Si fuese total entonces hay que seguir lo marcado para la dieta de la intolerancia a la fructosa.

En el caso de que sea parcial, la persona sí puede consumir ciertos alimentos con un contenido bajo en fructosa.

Estos serían:

-Aguacate, Lima , Coco, Chufas, Albaricoque, Papaya, Piña, Granada, Sandía,

-Almendras, Pistachos, Avellanas, Castañas, Piñones, Pecanas, Cacahuetes ,

-Alcachofas, Acelgas, Ajo, Apio, Brócoli, Calabaza, Cebollas, Batata, Boniato, Coles, Berenjena, Repollo, Berro,

-Coliflor, Champiñónes, Escarola, Espinacas, Zanahoria, Guisantes, Espárragos, Habas, Garbanzos,

-Puerros, Tomate, Lechuga, Lentejas, Patata, Pepino, Setas, Maíz, Rábano, Remolacha,

-Cereales, Productos derivados del pan,

-Leche, Leche condensada, Queso, Requesón,

-Huevo, Carnes frescas, Pescado natural,

-Margarina, Natillas, Flan.

Alimentos ricos en vitamina C

Kiwis son alimentos ricos en Vitamina C
Los kiwis son alimentos ricos en vitamina c

Este artículo sobre los alimentos ricos en vitamina C son una propuesta ideal para esta época del año de mucho frío, resfriados y gripes.

La vitamina C es uno de los nutrientes más importantes para el buen funcionamiento de todo nuestro cuerpo a cualquier edad.

Por ello, consumir una buena ración diaria de alimentos ricos en vitamina C es muy saludable y vital para muchas funciones del organismo.

Nuestro cuerpo no produce esta vitamina. Por ello, debemos buscar fuentes de esta vitamina en alimentos ricos en vitamina C, aunque también se puede tomar un compuesto conocido como ácido ascórbico.

La ingesta diaria recomendada (IDR) de vitamina C para hombres adultos es de 90 mg y para mujeres adultas de 75 mg.

La vitamina C es vital en nuestro organismo, porque es un potente antioxidante, limpia nuestro torrente sanguíneo y fortalece el sistema inmunológico, apoyando a todos los órganos a evitar o prevenir infecciones.

La presencia de alimentos ricos en vitamina C en nuestra dieta garantiza la prevención del cáncer de mama, estómago y cólon y fortalece el sistema cardiovascular. Conociendo esto se nos hace imposible no querer tomar más alimentos ricos en vitamina C.

Por otro lado, la vitamina C participa en el proceso de biosíntesis de otros nutrientes, como el colágeno y el hierro. Es decir, que la vitamina C ayuda a absorber y procesar otras sustancias básicas para nuestra salud como el hierro.

Así pues alimentos ricos en vitamina C no pueden faltar en nuestra dieta.

Por ello debemos comer muchos alimentos ricos en vitamina C como frutas (básicamente cítricos) y verduras. También se encuentra en algunas hierbas.

A continuación os presentamos los alimentos ricos en vitamina C:

FRUTAS EXÓTICAS: son los alimentos ricos en vitamina C  por excelencia, más que los tradicionales frutos cítricos.

La Murunga o Kakadu Fruto/alimento originario de Australia, siendo el rey de los alimentos ricos en vitamina C, con una concentración de 3150 mg/100 gramos.

Camu camu: Esta fruta exótica es oriunda de la zona sur de América. Su principal atractivo es su alto aporte nutritivo, que entre otros nutrientes aporta hasta 2145 mg/100gr  de vitamina C.

Cereza acerola: Esta baya contiene en un solo de sus frutos la concentración de vitamina C equivalente a 65 naranjas, 1600-2000 mg/100gr de vitamina C.

Escaramujo o Rosa Mosqueta: Fruto popular por sus propiedades usadas en la industria cosmética para el beneficio de la piel.

Comer el Escaramujo en crudo o en mermeladas proporciona una gran carga de vitamina C: 500 mg/100gr de vitamina C.

Guayaba y Papaya: Frutas tropicales extendidas por toda América central y el Caribe. Son alimentos ricos en vitamina C.

La Guayaba aporta 300 mg de vitamina c por cada 100 gramos y la Papaya 80 mg de vitamina C/100gr.

Grosella Negra: Originaria de Europa, amarga y ácida. Su aporte de vitamina C es de 200 mg/100 gr.

La Grosella vulgar aporta 80 mg de vitamina C/100gr.

FRUTAS: dentro de los alimentos ricos en vitamina C, en el grupo de frutas más tradicionales, las que más cantidad de vitamina C nos aportan son:

Kiwi y Uva: 90 mg/100gr vitamina C.

Caqui: 70 mg/100gr vitamina C.

Fresa: 60 mg/100gr vitamina C.

Naranja: 50 mg/100gr vitamina C.

Lima: 44 mg/100gr vitamina C.

Limón, Piña y Melón: 40 mg/100gr vitamina C.

Nectarina: 37 mg/100gr vitamina C.

Pomelo, Frambuesa, Mandarinas y Maracuyá: 30 mg/100gr vitamina C.

Mango:28 mg/100gr vitamina C.

Arándanos: 22 mg/100gr vitamina C.

Cerezas: 15 mg/100gr vitamina C.

VERDURAS y HORTALIZAS:

Pimiento amarillo:140 mg/100gr de vitamina C. Todas las verduras verdes y los otros pimientos son alimentos ricos en vitamina C, pero el pimiento amarillo es el ganador.

Pimiento Verde: En la familia de los pimientos, es el segundo que posee más miligramos de vitamina C por 100 gramos de verdura: 107mg.

Col de Bruselas: En 100 gramos de este tipo de col encontramos 112 mg de vitamina C.

Col rizada: En 100 gramos de este tipo de col encontramos 105 mg de vitamina C.

Brócoli: En 100 gramos de este alimento encontramos 100 mg de vitamina C.

Berro: En 100 gramos de este alimento encontramos 96 mg de vitamina C.

Coliflor: En 100 gramos de este alimento encontramos 59 mg de vitamina C.

Col lombarda: En 100 gramos de este alimento encontramos 57 mg de vitamina C.

Espinacas: En 100 gramos de este alimento encontramos 39 mg de vitamina C.

Rábanos: En 100 gramos de este alimento encontramos 29 mg de vitamina C.

Tomate: En 100 gramos de este alimento encontramos 27 mg de vitamina C.

Judías verdes: En 100 gramos de este alimento encontramos 23 mg de vitamina C.

Nabos, Espárragos, Acelgas y Guisantes: En 100 gramos de estos 4 alimentos encontramos 20 mg de vitamina C.

Patatas o Papas: En 100 gramos de este alimento encontramos 17 mg de vitamina C.

Lechugas: En 100 gramos de este alimento encontramos 13 mg de vitamina C.

HIERBAS y OTROS:

Albahaca y Perejil: dentro de los alimentos ricos en vitamina C, estas hierbas son las que más vitamina C tienen. Nos aportan más de 130 mg/100gr.

Mostaza: En 100 gramos de este alimento encontramos 50 mg de vitamina C.

Ajo: En 100 gramos de este alimento encontramos 14 mg de vitamina C.

Al ser cocinados, los alimentos ricos en vitamina C pueden perder la pureza y calidad de la vitamina C, ya que es una vitamina termosensible (le afecta la temperatura) e hidrosoluble (se irá con el caldo acuoso formado).

Aire, luz y Sol también son condicionantes que pueden hacer que la calidad baje, ya que se oxida la vitamina C presente en los alimentos.

Comer alimentos ricos en Vitamina C nos ayuda en todos los sentidos a estar más sanos.

La vitamina C es necesaria en todo el cuerpo para crear, proteger, regenerar y curar tejidos. Ayuda en el proceso de crecimiento y sanación de órganos.

Es parte de la creación de una proteína que se usa para regenerar piel, ligamentos, vasos sanguíneos y tendones y ayuda en el proceso de cicatrización y sanación de heridas.

Mantiene sanos nuestros huesos, dientes (su falta creaba la enfermedad del “escorbuto” en marineros de alta mar, con sangrado de encías y caída de dientes) y cartílagos.

Ayuda a absorber el hierro y a procesos relacionados con otros nutrientes y minerales como el colágeno y vitamina E.

Un deficiente aporte de vitamina C, al comer alimentos ricos en vitamina C por debajo de lo recomendado, nos puede provocar:

un cabello poco saludable y reseco, mala circulación sanguínea, con tendencia a la formación de hematomas, defensas bajas, tendencia a infecciones, dificultad para sanar heridas, inflamación de las encías, metabolismo lento, por lo tanto tendencia a subir de peso, piel con aspecto áspero y reseca, esmalte de los dientes débil, dolor en articulaciones y el citado anteriormente Escorbuto (afecta a personas desnutridas y adultos mayores)

No existen contraindicaciones en el uso de la vitamina C, ni efectos secundarios ligados a una ingesta excesiva del nutriente, ya que no se almacena en el cuerpo.

Otros beneficios que podemos mencionar sobre los alimentos ricos en vitamina C son que:

– Su consumo elimina las toxinas y fortalece, al mismo tiempo, el sistema autoinmune.

– Puede ayudar a prevenir y tratar infecciones de la piel, vejiga, próstata. Equilibra el Ph y contribuye a la cicatrización de la piel.

– Se usa para ayudar en el tratamiento del VIH.

– Reconstruye tejidos, huesos y vasos sanguíneos; por lo que se recomienda para cicatrizar heridas, intervenciones quirúrgicas y úlceras estomacales.

– Previene afecciones cardíacas al fortalecer los tejidos del corazón y vasos sanguíneos.

– Previene coágulos en las venas, derrame cerebral y presión alta.

– Se usa como tratamiento para infertilidad y síntomas de autismo.

– Reduce los efectos que producen el envejecimiento, debido a que ataca a los radicales libres.

– Ayuda al proceso de prevención de cardiopatías, cáncer, diabetes, afecciones de la piel y afecciones en las articulaciones.

– Previene y reduce los efectos del tabaco y la exposición a la radiación.

– Beneficia a la salud de la piel, cabello y uñas, por su capacidad regenerativa y porque ayuda a la producción de colágeno y vitamina E.

– Es recomendada en personas que tienen problemas de sequedad en la piel o cicatrices producidas por problemas como acné.

Una de las principales ventajas de los alimentos ricos en vitamina C es que, aunque sean consumidos en grandes cantidades, no existe peligro de sobredosis o envenenamiento por exceso de vitamina C, debido a que es hidrosoluble, o sea soluble en agua.

Cuando existe vitamina C que no se va a usar, el cuerpo es sabio y la saca como desecho.

Si existen tantos alimentos ricos en vitamina C, ¿por qué existe entonces tanta gente buscando vitamina C en farmacias y se promueve como suplemento importante?

La respuesta es que no todos consumimos los alimentos ricos en vitamina C mencionados en este artículo.

Tampoco cumplimos con el requerimiento de porciones de cada grupo de alimentos recomendado, que incluya cada día de 4 a 5 porciones de fruta y verdura.

Quemar calorías con alimentos

 

Toronja o Pomelo para quemar calorías
El Pomelo puede ayudar a quemar calorías

Quemar calorías o grasas, después de las cenas y comidas típicas de las fiestas navideñas, se ha vuelto en un objetivo primordial para muchas personas al empezar el nuevo año.

¿Pero se pueden realmente quemar calorías y grasas con alimentos?

Pues hoy te descubrimos que sí, que existen alimentos que nos ayudan no sólo a quemar calorías y a quemar grasas, si no que también nos aportan grandes beneficios a nuestra salud.

Si incluimos en nuestra dieta los siguientes alimentos, además de practicar ejercicio, lograremos quemar calorías y grasas, y perder peso de forma gradual y saludable:

Pomelo o Toronja: perfecto para regular nuestro organismo y para quemar calorías y grasas.

Esta fruta puede ayudar a sentirse lleno más rápido y por más tiempo, al ralentizar el proceso de digestión.

Además es rica en fibra, que ayuda a estabilizar los niveles de glucosa en la sangre, y tiene vitaminas A, B y C.

Favorece al corazón, reduce el nivel de colesterol y nos ayuda contra la diabetis y la hipoglucémia. Se puede comer tal cual, agregar a la ensalada o tomarlo en zumo.

Aguacate: es muy efectivo para quemar calorías o grasas. Balancea el azúcar en la sangre y por tanto ayudar a evitar acumular grasas innecesarias para nuestro cuerpo.

Contiene grasas monoinsaturadas que regulan el metabolismo y protege la parte de la producción de energía de las células, del daño de los radicales libres.

Reduce los niveles de colesterol, cura heridas, baja el riesgo de enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares.

Además es bueno para los ojos y el pelo.

Se puede comer tal cual, en ensaladas o beberlo con smoothies.

Ajo: El Ajo ayuda a elevar nuestro metabolismo y a quemar calorías y a quemar grasas.

Apio: contiene pocas calorías y ayuda a quemar más de lo que se come. Su composición es mayoritariamente agua, por eso es bueno como parte de una dieta equilibrada.

Reduce los niveles de colesterol al incrementar la secreción de ácidos biliares, lo cual ayuda a remover y retirar el colesterol del cuerpo.

Col rizada: contiene proteína, calcio y fibra que ralentiza la digestión, colaborando a quemar calorías y grasas rápidamente.

Te verde: El te verde es un buen regulador del metabolismo, ayuda a perder peso al quemar calorías y al quemar grasas.

Además es rico en antioxidantes, con lo cual, tomar unas tazas ayudarán a desintoxicar nuestro cuerpo.

Alimentos Picantes y Especias: ayudan a quemar calorías rápidamente, pues generan un mayor gasto energético y ayudan a quemar grasas durante la digestión.

El componente picante elevará la temperatura corporal y hará que el metabolismo vaya más rápido, con lo que se incrementará el efecto de quemar calorías y de quemar grasas.

No son ricos en calorías y pueden ser una gran adición a sus comidas. Los mejores ejemplos son los jalapeños, la pimienta roja, el ají, las guindillas o el chili.

Omega-3: los ácidos grasos omega-3 actúan también como reguladores del metabolismo y contribuyen a quemar calorías y a quemar grasas.

El omega-3 afecta a nivel de la hormona leptina, que controla la rapidez con que la grasa se quema.

Como nuestro cuerpo no produce omega-3, lo hemos de incorporar con nuestra alimentación, al comer pescado (salmón, atún y arenques) o semillas de chía, o por medio de suplementos o aditivos especiales de omega-3.

-Semillas de chía: ya hablamos de ellas en un articulo especial sobre las semillas de chía.

Consideradas un superalimento, al ser ricas en proteína, fibra y omega-3, ayudan a regular el metabolismo, a quemar grasas y a quemar calorías.

Calman la ansiedad de comer cuando tienes hambre, y, muy importante, encienden el glucagón, hormona que ayuda a quemar grasas.

Simplemente con remojar algunas semillas durante un cuarto de hora veremos como se hinchan hasta diez veces su tamaño.

Estas semillas nos mantendrán satisfechos por más tiempo y por ello nos impedirán comer en exceso. Se pueden agregar a ensaladas o yogures.

Granos enteros: los granos enteros son más saludables que los granos refinados y disminuyen el riesgo de contraer enfermedades crónicas.

Se tarda más en digerirlos lo que alarga la sensación de tener de nuevo hambre.

Además estos granos son ricos en vitaminas, minerales y carbohidratos.

Nueces: uno de los más deliciosos alimentos para quemar calorías y grasas son las nueces.

Estos frutos secos ayudan a acelerar nuestro metabolismo mediante la conversión de la hormona tiroidea básica en T3, la forma activa de la hormona tiroidea que regula nuestro metabolismo.

Pueden ayudar a combatir la celulitis y mejorar el sistema inmunológico.

Champiñones: ricos en yodo, sustancia primordial para el buen funcionamiento de la tiroides, glándula a cargo de quemar grasas.

Café: una dosis de cafeína aumenta el ritmo del corazón, entonces la sangre lleva más oxígeno y puede ayudar a quemar más calorías.

Desafortunadamente, el efecto se deteriora al añadirle al café cremas y azúcares.

Además de incorporar a nuestra dieta todos estos alimentos, para quemar calorías y quemar grasas, será básico realizar ejercicio físico.

30 min. de ejercicio intenso o caminar 1 hora diaria, será suficiente para quemar calorías y quemar grasas adecuadamente.

Batido de piña, plátano y manzana

Batido de piña, plátano y manzana
Batido de piña, plátano y manzana

Muchas fueron las peticiones de una receta para realizar el batido de piña, plátano y manzana que recomendábamos en el anterior artículo sobre los alimentos que combaten la depresión.

En respuesta a todas ellas hoy os vamos a describir la receta de nuestro muy recomendable batido de piña, plátano y manzana.

Ingredientes

Una Piña madura
Un Plátano
Una Manzana
Medio vaso de leche entera o semi desnatada
Medio vaso de agua fría o natural
Un poco de azúcar moreno o una cucharada de miel

Preparación

En el pote de la batidora se pone la piña pelada y cortada a trozos más bien pequeños.

Después se pone la manzana y el plátano pelados y también cortados a trozos. Finalmente se añade la leche y el agua.

A continuación se tritura todo durante 2 minutos y se  sirve en copa o bol para macedonia.

En el último momento se añade el azúcar moreno por encima o la cucharada de miel.

Conclusión

Este sencillo batido es un ejemplo de alimento que ayuda a combatir la depresión y la tristeza. Si lo tomamos por la noche nos ayudará a conciliar el sueño.