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Hierro absorbible por el organismo

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Los berberechos son ricos en hierro

El hierro es un micromineral u oligoelemento que interviene en la formación de la hemoglobina, que es la que transporta el oxígeno en sangre, y de los glóbulos rojos, como así también en la actividad enzimática de nuestro organismo.

Sin el hierro, la hemoglobina no puede suministrar el oxígeno necesario a los tejidos de nuestro organismo, lo que trae como consecuencia la disminución de la hemoglobina y de la cantidad de glóbulos rojos o hematíes y que comporta la anemia por deficiencia de hierro (ferropénica).

Se calcula que las necesidades diarias de hierro son del orden de los 8 a 11 mg/día, teniendo en cuenta que 1 mg/día es lo que perderemos por la orina y transpiración de la piel. Por lo tanto, se requiere un aporte de un 50% suplementario en el caso de las mujeres (por las perdidas durante la menstruación) y en el caso de los hombres deportistas, y hasta el doble en el caso de las mujeres deportistas o durante la gestación (20 a 30 mg/día).

Cada persona absorbe más o menos hierro dependiendo del contenido y el origen del hierro que haya en su dieta (de origen vegetal o animal), de la cantidad de hierro que tenga en los depósitos (como el hígado) y de la necesidad de su organismo de formar glóbulos rojos (un deportista necesitará más que una persona sedentaria). Por ello, tener una dieta con un aporte equilibrado de hierro es fundamental para compensar los niveles de este mineral.

Una persona adulta sana absorbe solamente, de media, entre un 10% y 15% del hierro de la dieta. Pero dicha absorción estará influenciada por diferentes factores que pueden favorecerla o disminuirla.

Tipos de hierro

A través de los alimentos, el organismo absorbe dos tipos de hierro: el de origen vegetal y el de origen animal. Pero, ¿su grado de absorción por parte de nuestro organismo es el mismo independientemente de su origen?

El primero, presente básicamente en alimentos de origen vegetal es el conocido como Hierro no hémico. Éste se absorbe en menor medida, entre un 2% y un 20%, y se encuentra en las legumbres, hortalizas de hojas verdes (por ejemplo las espinacas), semilla de soja, salvado de trigo, los frutos secos y cereales.

Este hierro de origen vegetal se absorbe en poca cantidad porque los vegetales contienen sustancias que lo dificultan. Los inhibidores de la absorción de hierro no hémico son principalmente: el té, café, la leche bovina, la clara del huevo, el salvado de trigo y los productos de la soja.

El ácido fítico y fitatos (presente en lentejas, garbanzos y cereales integrales como arroz y granos enteros, y en pequeñas cantidades, como 5 a 10 mg, pueden disminuir la absorción del hierro no hémico hasta en un 50 %), el ácido oxálico (contenido en espinacas, acelgas, coles, espárragos y chocolate) y los polifenoles taninos (se hallan en el té verde y negro, el café, algunas frutas y en los vinos y vinagres, y se combinan con el hierro formando un compuesto insoluble) son las sustancias que dificultan la absorción por parte de nuestro organismo del hierro de origen vegetal porque se unen al hierro y lo hacen poco absorbible.

Por tanto en caso de consumir sólo hierro de origen vegetal (personas vegetarianas o veganas) hay que tener en cuenta que necesitan alrededor del doble de hierro por día comparado a los no vegetarianos y es muy recomendable reducir el consumo de té, café, vino y vinagre para evitar dificultades en su absorción.

Una buena solución para mejorar la absorción del hierro no hémico es consumir conjuntamente alimentos que contengan vitamina C (ya el ácido ascórbico que convierte el hierro férrico de la dieta en hierro ferroso, el cual es más soluble y puede atravesar la mucosa intestinal). Otros ácidos orgánicos como el ácido cítrico, ácido láctico y ácido málico también benefician la absorción de hierro no hémico. Otra vitamina recomendable es la vitamina A, ya que mantiene al hierro soluble y disponible para que pueda ser absorbido puesto que compite con aquellas sustancias de las que hemos hablado anteriormente que dificultaban su absorción.

Y el segundo, el de origen animal, es el llamado Hierro hémico, presente en la hemoglobina (glóbulos rojos) y en la mioglobina (músculos) de las carnes rojas, el pavo, el conejo, hígado, el pescado (sardina, pescadilla, lubina, rape), los mariscos o crustáceos (almejas, chirlas, berberechos, mejillones) y la yema de huevo. Su grado de absorción es mucho mayor, del 15% a 35%, y no se ve significativamente afectado por la interferencia de otros alimentos en la dieta, de ahí su importancia. Por ello, nos guste o no, en casos de falta de hierro deberíamos incluir carnes en las dietas, al menos hasta regularizar nuestros niveles de hierro en sangre.

Atención al calcio, ya que cuando se consume junto al hierro en una comida, el calcio interfiere y disminuye la absorción tanto de hierro hémico como del no hémico y su efecto inhibitorio depende de su dosis.

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Cómo prevenir y combatir la anemia con los alimentos

Aporte de calcio sin lácteos

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Las almendras aportan calcio

En este artículo hablamos de los alimentos que aportan calcio y que sustituyen a los derivados lácteos: frutos secos, cereales, pescado, legumbres, verduras, etc…

Cada vez son más las personas que me comentan como nutricionista que tienen problemas con el azúcar de la leche, la lactosa o con las proteínas lácteas, así que se plantean dejan de tomar lácteos. Esto conlleva un problema ya que éstos son una de las principales fuentes de aporte de calcio en la dieta.

Es para estas personas y para aquellas que necesiten dosis extras de este mineral que en el artículo de hoy os explico que existen alimentos que también nos aportan calcio sin ser lácteos.

Los frutos secos, por ejemplo, contienen dosis notables. 100 gr de almendras tienen unos 250 mg de calcio, cosa que no está nada mal teniendo en cuenta que 100gr de queso fresco nos aportan 150-180mg de calcio.

El sésamo llega fácilmente a 600 mg de calcio por 100gr.

Otro alimento que es buena fuente de este mineral es el pescado azul. Por ejemplo las humildes sardinas de lata pueden llegar a los 400 mg de calcio cada 100gr. Las ostras, no tan humildes, aportan 100 mg calcio por 100gr.

Las legumbres también nos aportan esta sustancia además de proteínas, fibra, etc.. Por ejemplo: 100 gr de garbanzos tienen más de 150 mg de calcio.

Y para finalizar, las verduras también nos ayudan en el aporte de este elemento químico que en este caso no proviene de lácteos. Por ejemplo: 100 gr de acelgas, brécol o espinacas nos aportan unos 130 mg de este elemento.

Aunque la biodisponibilidad, es decir la disponibilidad por parte de nuestro organismo, de calcio de los alimentos mencionados no es la misma que la de los lácteos, es innegable que con una dieta adecuada se pueden tener buenos niveles de este elemento químico tan esencial.

Mitos de la alimentación

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¿Ingerir calcio como prevención de la osteoporosis?

A la hora de prevenir la osteoporosis lo más importante es haber ingerido las correctas cantidades de calcio a lo largo de nuestra vida, y no cuando nos acercamos a la edad en que este problema suele aparecer. Todas las fuentes de calcio, desde la leche a los quesos pasando por los lácteos, son siempre bienvenidas. Lo que sí que es cierto es que el consumo de leche enriquecida en calcio tiene la presencia de vitamina D, que por lo general suele ser insuficiente en nuestro organismo y que es la responsable de la absorción del calcio. Por tanto, se recomienda tomar leche o yogures enriquecidos en calcio no tanto por este componente, sino por el aporte de vitamina D.

Pescado, ¿cuál es mejor?

La mejor carne es la del pescado y por eso siempre debe formar parte de nuestra dieta. El pescado blanco tiene poca cantidad de grasa. Por lo que se refiere al pescado azul,es más graso, de ahí su color, pero contiene mayor % de acidos grasos insaturados y ácidos grasos omega 3 que el blanco, con lo que ayudan más en dietas anticolesterol.

Aceite de oliva

El aceite de oliva, sobre todo si es virgen extra, es muy recomendable en nuestra dieta, pero se debe tomar con restricciones. Las cantidades correctas oscilan entre 2 y 3 cucharadas al día, nunca más de 4. De lo contrario, los beneficios de sus componentes se verían frenados por el aporte extra de grasa que esas cantidades comportarían y las personas aumentarían de peso.

¿Piña para las digestiones?

La piña favorece las digestiones porque tiene la presencia de una enzima que ayuda a digerir las proteínas, sobre todo las de la carne. De todas maneras, lo que hay que tener claro es que es de las frutas con más azucares.. y por tanto aporta calorías.

¿Pelar cebollas sin llorar?

Al cortar una cebolla se liberan unas sustancias que llevan azufre y que provocan la irritación de los ojos. Detrás se esta reacción química se esconde la presencia de los compuestos ricos en azufre que son muy importantes en nuestra alimentación, porque ayudarán a prevenir la degeneración articular y la artrosis. Un truco para no llorar es cortar la cebolla bajo el agua del grifo o hacerlo con un cuchillo bañado en sal. Estas acciones ayudan a minimizar la acción del azufre.

Café y cafeina

Cabe añadir que en lo que se refiere a los cafés, las distintas variedades pueden excitar más o menos en función de la cantidad de cafeína que contengan. El café arábigo, por ejemplo, es uno de los que más cantidad de cafeína lleva. Si se tiene problemas de insomnio, se recomienda evitar su consumo.

 

Nutricolorimetría: La Dieta de los colores! 2ªparte :Grupo Verde

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¿Por qué es importante incorporar en la dieta de los colores o Nutricolorimetría el grupo Verde?

Pues porque de todos los alimentos, los de color verde son los más saludables. Y sabéis el porqué? pues resulta que el color verde en ellos denota la presencia de sulfurafano e isotiocianato, sustancias que ayudan a reducir el riesgo de cáncer.

El verde de las frutas y verduras también contienen luteína que ayudan a combatir los problemas de visión y evitan el estreñimiento.

Además, las verduras de hoja verde son también una buena fuente de hierro,ácido fólico, calcio, vitaminas K,A y C.

Que alimentos integran este grupo? Pues, por ejemplo: brécol, col verde, acelgas, col china, espinacas, col rizada, kiwi, guisantes, melón de cascara verde, apio, alcachofas, lechugas, pepinos y espárragos verdes/trigueros.

Alimentos para el cerebro y la memoria!

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Alimentos para el cerebro

Existen los alimentos para el cerebro y los alimentos para la memoria? Ahora se lo contamos.

El cerebro requiere una alimentación y nutrición equilibrada para funcionar bien y tener una buena actividad intelectual, mejorar la memoria y proporcionar nutrientes para las neuronas.

Para pensar y mejorar la memoria, debemos consumir alimentos para el cerebro que contengan los nutrientes que las neuronas y su mente necesitan para estar despierta.

Existen vitaminas y minerales (ej: calcio) que intervienen en la concentración, la memoria y la actividad intelectual. Si el cuerpo carece de ellos, será difícil que su cerebro y sus neuronas rindan al máximo.

Vamos a hablar pues de alimentos para el cerebro y nutrientes para las neuronas, que ayudan a mejorar la memoria.

La glucosa es la “gasolina”, la comida o el alimento del cerebro. La fuente de energía del cerebro son sólo los azucares y no las grasas, por eso cuando se desmaya una persona por una lipotimia o mareo le dan azúcar para reanimar.

Las proteínas contenidas en alimentos de origen animal, especialmente en el hígado y los mariscos, hacen mejorar la regulación de la actividad intelectual y fortalecen el estado de ánimo.

Una dieta rica en alimentos o comida con carbohidratos (patatas, arroz, harinas, cereales) ayuda a calmar la ansiedad.

Una buena dieta debe incluir un aporte adecuado de minerales en virtud de los beneficios que éstos ofrecen al organismo. Los minerales son alimentos para la memoria.

El calcio, por ejemplo, interviene en la transmisión de los impulsos nerviosos.

El hierro influye en el rendimiento y en el transporte de oxígeno a las células.

El zinc está relacionado con la actividad de los neurotransmisores cerebrales.

Para obtener calcio se debe ingerir leche y sus derivados, mientras que el hierro es posible encontrarlo en  alimentos como carnes, vísceras, legumbres y frutos secos.

Las ostras, crustáceos, carne de cordero y las leguminosas son alimentos ricos en zinc.

Estos minerales ayudaran al cerebro a estar alerta, y son parte de los alimentos para mejorar la memoria.

Las vitaminas del complejo B intervienen en el proceso de producción de neurotransmisores, específicamente:

la B1 (carne de cerdo y levadura de cerveza), B6 (melón, pollo y plátano) y la B12 (hígado, huevos y queso).

Esta última es importante para contrarrestar el estrés y fortalecer la actividad intelectual, ayudando al desempeño de las neuronas para mejorar la memoria.

Algunos nutrientes esenciales para fortalecer nuestro cerebro y mejorar la memoria son:

Vitamina B1 (tiamina) – se encuentra en alimentos como: habichuelas, granos, semillas, levadura de cerveza, hígado.

Magnesio – en nueces, guisantes.

Potasio – en espinacas, pasas, dátiles, frutas cítricas, brócoli, aguacate, habas.

Vitamina B3 (niacina) – en leche, pescado, guisantes, semillas de girasol y de lino, granos integrales, levadura de cerveza.

Vitamina B6 (piridoxina) – en hígado, soja, atún, habas, levadura de cerveza.

Vitamina B12 (cobalamina) – en hígado, ostras, pescado, yema de huevo, productos lácteos.

Vitamina C – en frutas cítricas, tomates, fresas, vegetales verdes, kiwi.

Cobre – en mariscos, nueces, semillas, cerezas, fresas, miel.

Zinc – en dátiles, higos, yema de huevo, pescado, ostras, zanahorias, guisantes, avena, germen de trigo, semillas de sésamo.

Triptófano – en la leche.

Tirosina – en habas, semillas de calabaza.

Colina – en tofu, yema de huevos, avena, coliflor, col.

La colina en especial tiene mucha importancia ya que, además es parte constituyente de la acetilcolina, uno de los principales neurotransmisores del cerebro.

Existen estudios que señalan que puede ayudar en algunos casos de pérdida de memoria en personas mayores y mejorar el funcionamiento de las neuronas.

Una forma sencilla de suplementar la dieta con nutrientes con colina es utilizando lecitina.

La lecitina se puede adquirir en forma de gránulos e ingerir entre 2 y 4 cucharadas un par de veces al día.

La fosfatidilserina es uno de los nutrientes que más interés ha despertado en años recientes para fortalecer la memoria y el cerebro.

Es una clase especial de sustancia grasa utilizada por el cuerpo para mejorar la salud de las células nerviosas y fortalecer las neuronas.

Las células cerebrales contienen una gran cantidad de esta sustancia, especialmente en la membrana celular, pero su concentración disminuye con la edad.

La membrana celular posee importantes funciones, como regular las sustancias que entran y salen de la célula y la composición interna de éstas, por ello la fosfatidilserina es de gran relevancia para la actividad del cerebro.

En algunos experimentos científicos se ha observado que puede ayudar a mejorar la memoria y las capacidades cognitivas, especialmente entre las personas de mayor edad.

En la actualidad sólo es posible conseguirla extraída de la soja.

Si bien el aspecto genético resulta ser un factor determinante, la comida o alimentos influyen en alto grado en el buen funcionamiento del cerebro, sobre todo a largo plazo.

La colina y la fosfatidilcolina, contenidas principalmente en alimentos como la coliflor, el bistec de carne, el huevo y las nueces, contribuyen con la producción de acetilcolina a mejorar los procesos cognoscitivos y de memoria.

La norepinefrina, por su parte, se sintetiza a partir de dos aminoácidos, la L tirosina y la fenilalanina.

La primera -y la más importante- está presente sobre todo en las proteínas de alimentos de origen animal y en todos los lácteos.

Se observa una asociación directa con los estados de alerta, por lo que si ingerimos comida o alimentos ricos en estos aminoácidos será posible estar más despierto y mejorar la respuesta ante estímulos.

Por último encontramos que el aminoácido llamado triptófano (también presente en proteínas tanto vegetales como animales) participa en la síntesis de la serotonina.

Esta, al contrario de la norepinefrina, conduce a un estado de sedación, la persona se relaja, le provoca sueño y aumenta el estado de depresión.

Lo ideal para lograr una buena actividad intelectual y una mejora en la memoria, es a la hora de la comida tomar primero los alimentos con proteína (pollo, pescado, carne) y después los carbohidratos. Así los aminoácidos pasan a la sangre, se van directos al cerebro sin interacciones y producen norepinefrina. Este es el proceso correcto para estimular el cerebro, mejorar la memoria y actividad intelectual y fortalecer las neuronas.

No debemos olvidar otro punto importante como lo es la cantidad de comida o alimentos a ingerir. Si se comen demasiados alimentos, la mayor parte de la sangre se concentrará en el tracto digestivo a fin de ayudar a digerir y absorber los alimentos, y la irrigación sanguínea a otras partes del cuerpo será menor, incluso en el cerebro.

Cuando no se consume ningún tipo de proteína en el almuerzo, el rendimiento y la capacidad de memorizar no es igual y por la tarde o a media mañana se tiene sueño.

Los alimentos como granos o pescados funcionan mejor que un plato de pasta.

Además del orden con el que ingerimos los alimentos, respetar los horarios de las comidas ayuda en la actividad intelectual y en la capacidad de memoria.

Un buen desayuno es fundamental. Si la diferencia de horas entre el almuerzo y la cena es considerable, se recomienda tomar la merienda para mejorar la respuesta del cerebro y las neuronas.

Las bondades de las Semillas de Girasol

 

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Hoy descubriremos las bondades de las “Semillas del Girasol” o cotidianamente llamadas pipas de girasol:

– Aportan energía (algo de moderación en consumirlas porque tienen aporte calórico…),

– Lubrican los intestinos y alivia el estreñimiento,

– Ayudan a reducir problemas circulatorios,

– Contienen calcio, potasio y magnesio.

Se pueden consumir solas o ponerlas a las ensaladas, por ejemplo …