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Superalimentos: cuales son y qué nos aportan (II)

Quinoa, líder de los superalimentos
Quinoa, la más famosa de los superalimentos

Seguimos el repaso de los superalimentos, que ya iniciamos en la primera parte de esta trilogía de artículos sobre ellos, ver Superalimentos, primera parte.

Recordemos que los llamados superalimentos son productos exclusivos, todavía no demasiado extendidos, pero que están de actualidad: quinoa, chía, kale, etc..

En los últimos años la moda de los superalimentos parece consolidada. Los superalimentos son alimentos que te harán sentir mas llena o lleno de vida y salud.

Trigo Sarraceno: Es un pseudocereal con una riqueza inusual de nutrientes, comparado con otros cereales y con la ventaja de no contener gluten.

Por ello está dentro del grupo de los superalimentos.

Se dice que es un pseudocereal porque realmente no es estrictamente un cereal en lo que se refiere a su término botánico, pues procede de la familia de las poligonáceas. Original de Asia.

Tiene propiedades nutricionales muy similares a los cereales, pero con algunas ventajas muy importantes que le hace figurar entre los superalimentos.

Posee proteínas de alto valor biológico, es decir, proteínas con una cantidad suficiente de aminoácidos esenciales. Particularmente rico en el aminoácido lisina, escaso en los demás cereales.

El trigo sarraceno es uno de los pocos cereales (junto con el arroz y la quinoa) que no contiene gluten.

Es rico en fibra, un tipo de carbohidrato que nuestro cuerpo no puede digerir y que sirve como cepillo limpiador de los intestinos.

Posee algunas vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales muy importantes.

El trigo sarraceno es el único cereal que contiene vitamina P, esencial para el corazón y la salud cardiovascular.

También tiene vitamina E, colina, vitaminas del grupo B y ácido linoléico (Omega 6).

En cuanto a minerales, destaca su contenido en calcio, azufre, zinc, magnesio, fósforo y potasio.

Pipas de Calabaza: La calabaza alberga en su interior unas semillas que aportan beneficios y propiedades realmente interesantes convirtiéndolas en superalimentos.

Las semillas o pipas de calabaza son especialmente ricas en propiedades antiinflamatorias, cardiovasculares, antioxidantes y antiparasitarias.

Son realmente conocidas por sus beneficios para cuidar y proteger la próstata y la vejiga.

Además, gracias a su riqueza en ácidos grasos insaturados y antioxidantes se convierten en un fruto seco excelente para cuidar el corazón y prevenir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

También ayudan a regular el tránsito intestinal, siendo interesante su consumo en caso de estreñimiento.

Su consumo regular se aconseja en personas con diabetes, gracias a que es un buen estimulante del páncreas, ayudando por tanto a regular los niveles de azúcar en sangre.

Las pipas de calabaza ayudan también a eliminar la mucosidad en los pulmones y aumentan la capacidad de memoria.

Semillas de Lino: También conocidas como linaza.

Tienen un gran potencial que les ha hecho que sean incluidas dentro de los superalimentos.

Aunque no tan conocidas como las semillas de chía, son una nueva tendencia en la alimentación y entre los consumidores de superalimentos.

Su creciente fama y consideración como superalimentos se debe a que su uso se ha popularizado gracias al conocimiento de sus múltiples beneficios.

Son muy ricas tanto en fibra como en ácidos grasos poliinsaturados: omega 3 (75%) y omega 6 (25%). Perfecto para el control del colesterol y el estreñimiento.

Sus enzimas digestivas facilitan la digestión y favorecen el tránsito intestinal y la perdida de peso.

Las semillas de lino poseen Vitamina E y Vitaminas del grupo B.

Potentes antioxidantes gracias a los lignanos, tienen proteínas completas y fibra soluble.

Fuente de minerales: yodo, hierro, zinc, magnesio, calcio, potasio, manganeso, silicio, cobre, níquel, fósforo y cromo, entre otros.

Otros beneficios que las hace estar en la categoría de superalimentos son:

-ayudan a tener una piel suave y un pelo sedoso,

-aumentan la vitalidad y energía,

-afrodisíaco natural y antiestrés como masajes con aceite de linaza.

Quinoa: Sin duda uno de los superalimentos más conocidos.

Sin duda tiene una fama bien merecida, porque de la quinoa nos atreveríamos a decir que no es solo uno de los superalimentos, sino la líder de los superalimentos.

Se trata de uno de los alimentos más completos que existen, y es difícil encontrarle un defecto.

Ideal para niños, embarazadas, deportistas, diabéticos, personas con depresión, con colesterol, con estreñimiento, para quien quiere adelgazar, etc..

Aunque se consume desde hace miles de años en los Andes y ya los Incas la utilizaban y consideraban sagrada, ahora es el alimento de moda, y no va a ser una moda pasajera, porque la quinoa ha llegado para quedarse con nosotros.

Es rica en hidratos de carbono, fibra y con más proteínas que cualquier otro cereal.

Es una de las plantas con mayor contenido en Omega 3, muy soluble en polvo y tiene un sabor neutro, lo que la hace perfecta para añadir a batidos y leches vegetales.

Contiene todos los aminoácidos esenciales necesarios para el ser humano, y un excepcional equilibrio de proteínas, grasas y carbohidratos, por lo que podríamos considerarla la líder de los superalimentos.

A pesar de no ser un ingrediente habitual de la dieta mediterránea, está ganando un lugar en nuestra cocina.

Semillas de Chía: Las más conocidas de entre todo el grupo de los superalimentos.

Ya hablamos de ellas en un artículo especial, ver propiedades de las semilas de chía.

Las Semillas de chía son consideradas como la fuente más rica del mundo en ácidos grasos omega 3.

También poseen muchas proteínas, fibra, vitaminas y minerales.

Muy recomendables para la salud cerebral y cardiovascular (adecuadas cuando hay colesterol alto).

Absorben líquidos y mejoran la digestión.

Además son una valiosa ayuda en caso de estreñimiento (aportan fibra soluble).

En caso de ansiedad nos ayudan ya que tienen efecto saciante.

Bayas de Goji: Recientemente famosas entre los superalimentos por su poder de relantizar el envejecimiento.

Lo más destacado de estas bayas procedentes del Tíbet es su enorme potencial antioxidante, indispensable para:

Una dieta de rejuvenecimiento, reforzar el sistema inmune, evitar la oxidación del colesterol, antiestrés y cuando hay fatiga y falta de energía.

Acerola: El aspecto más destacado de estas bayas, consideradas ya superalimentos, procedentes de Brasil, es su enorme riqueza en vitamina C.

Su gran contenido en vitamina C, contribuye a la protección de las células frente al daño oxidativo, refuerza el sistema inmune y ayuda a la formación de colágeno (importante para la piel y las articulaciones).

Constituyen un alivio para la artritis y los dolores óseos. Muy recomendables también en una dieta antiage y en caso de colesterol alto.

Rosa Mosqueta: Entre los superalimentos por su gran poder antioxidante y regenerante, tanto interno como externo de la piel.

Tiene un gran contenido en vitamina C, lo que favorece la producción de colágeno y previene el envejecimiento prematuro de la piel y atenúa estrías y cicatrices.

En unos estudios de la universidad de Concepción, en Chile de donde es originaria, se comprobó la efectividad en uso interno, de regenerar y contribuir a favorecer la resistencia del organismo a las enfermedades de la piel y resfriados continuos.

Mejora los procesos enzimáticos y es un excelente reconstituyente de los tejidos.

Favorece la disolución de cálculos biliares y renales y es útil en enfermedades depresivas.

Maqui Berry: Dentro de los superalimentos por poseer altas concentraciones de polifenoles, antocianinas y vitamina C, lo que ayuda a retardar el envejecimiento prematuro celular.

Estas bayas originarias de Sudamérica, Chile especialmente, contienen el nivel más alto de antioxidantes conocido en frutos.

Ello las hace muy recomendables en dietas antiaging, para deportistas, acidificación orgánica (estrés, depresión, toma de medicamentos).

También son útiles cuando hay problemas de colesterol alto, circulación venosa, exposición a sustancias contaminantes, sol y tabaco.

Lúcuma: Uno de los menos conocidos dentro de los superalimentos. Este fruto, originario de los valles andinos, destaca por su riqueza en vitamina B1, B2 betacaroteno y fósforo.

Puede resultar de gran ayuda cuando hay fatiga o cansancio mental.

Es recomendable como apoyo del sistema inmunitario y cuidado de la vista.

La Lúcuma es un estimulador del sistema nervioso.

Gracias a su aporte de Zinc contribuye al mantenimiento del cabello, uñas y piel en condiciones normales.

Moringa: Llamado en la India árbol de la vida por su poder medicinal, nos da ya una idea de porqué se encuentra en la familia de los superalimentos.

Las hojas verdes de moringa son ricas en antioxidantes y clorofila, importantes en cualquier proceso de depuración orgánica y de oxigenación de células.

Tienen propiedades beneficiosas para el cuerpo humano debido:

gran cantidad de vitaminas, minerales (en especial hierro), ácidos grasos insaturados y proteínas.

Potente antioxidante y con alto contenido en calcio y hierro, se encuentra por ello entre los considerados superalimentos.

Es por ello que es aconsejable tomarla en casos de anemia, menopausia y falta de energía.

Las hojas de moringa tienen propiedades antibacterianas y antivirales.

Tienen efectos sobre la glucemia y el colesterol, por lo que puede ser recomendable en caso de diabetes y colesterol alto.

Ideal en caso de tabaquismo, estrés, mal aliento, sudor con olor y práctica deportiva.

Alimentos ricos en vitamina C

Kiwis son alimentos ricos en Vitamina C
Los kiwis son alimentos ricos en vitamina c

Este artículo sobre los alimentos ricos en vitamina C son una propuesta ideal para esta época del año de mucho frío, resfriados y gripes.

La vitamina C es uno de los nutrientes más importantes para el buen funcionamiento de todo nuestro cuerpo a cualquier edad.

Por ello, consumir una buena ración diaria de alimentos ricos en vitamina C es muy saludable y vital para muchas funciones del organismo.

Nuestro cuerpo no produce esta vitamina. Por ello, debemos buscar fuentes de esta vitamina en alimentos ricos en vitamina C, aunque también se puede tomar un compuesto conocido como ácido ascórbico.

La ingesta diaria recomendada (IDR) de vitamina C para hombres adultos es de 90 mg y para mujeres adultas de 75 mg.

La vitamina C es vital en nuestro organismo, porque es un potente antioxidante, limpia nuestro torrente sanguíneo y fortalece el sistema inmunológico, apoyando a todos los órganos a evitar o prevenir infecciones.

La presencia de alimentos ricos en vitamina C en nuestra dieta garantiza la prevención del cáncer de mama, estómago y cólon y fortalece el sistema cardiovascular. Conociendo esto se nos hace imposible no querer tomar más alimentos ricos en vitamina C.

Por otro lado, la vitamina C participa en el proceso de biosíntesis de otros nutrientes, como el colágeno y el hierro. Es decir, que la vitamina C ayuda a absorber y procesar otras sustancias básicas para nuestra salud como el hierro.

Así pues alimentos ricos en vitamina C no pueden faltar en nuestra dieta.

Por ello debemos comer muchos alimentos ricos en vitamina C como frutas (básicamente cítricos) y verduras. También se encuentra en algunas hierbas.

A continuación os presentamos los alimentos ricos en vitamina C:

FRUTAS EXÓTICAS: son los alimentos ricos en vitamina C  por excelencia, más que los tradicionales frutos cítricos.

La Murunga o Kakadu Fruto/alimento originario de Australia, siendo el rey de los alimentos ricos en vitamina C, con una concentración de 3150 mg/100 gramos.

Camu camu: Esta fruta exótica es oriunda de la zona sur de América. Su principal atractivo es su alto aporte nutritivo, que entre otros nutrientes aporta hasta 2145 mg/100gr  de vitamina C.

Cereza acerola: Esta baya contiene en un solo de sus frutos la concentración de vitamina C equivalente a 65 naranjas, 1600-2000 mg/100gr de vitamina C.

Escaramujo o Rosa Mosqueta: Fruto popular por sus propiedades usadas en la industria cosmética para el beneficio de la piel.

Comer el Escaramujo en crudo o en mermeladas proporciona una gran carga de vitamina C: 500 mg/100gr de vitamina C.

Guayaba y Papaya: Frutas tropicales extendidas por toda América central y el Caribe. Son alimentos ricos en vitamina C.

La Guayaba aporta 300 mg de vitamina c por cada 100 gramos y la Papaya 80 mg de vitamina C/100gr.

Grosella Negra: Originaria de Europa, amarga y ácida. Su aporte de vitamina C es de 200 mg/100 gr.

La Grosella vulgar aporta 80 mg de vitamina C/100gr.

FRUTAS: dentro de los alimentos ricos en vitamina C, en el grupo de frutas más tradicionales, las que más cantidad de vitamina C nos aportan son:

Kiwi y Uva: 90 mg/100gr vitamina C.

Caqui: 70 mg/100gr vitamina C.

Fresa: 60 mg/100gr vitamina C.

Naranja: 50 mg/100gr vitamina C.

Lima: 44 mg/100gr vitamina C.

Limón, Piña y Melón: 40 mg/100gr vitamina C.

Nectarina: 37 mg/100gr vitamina C.

Pomelo, Frambuesa, Mandarinas y Maracuyá: 30 mg/100gr vitamina C.

Mango:28 mg/100gr vitamina C.

Arándanos: 22 mg/100gr vitamina C.

Cerezas: 15 mg/100gr vitamina C.

VERDURAS y HORTALIZAS:

Pimiento amarillo:140 mg/100gr de vitamina C. Todas las verduras verdes y los otros pimientos son alimentos ricos en vitamina C, pero el pimiento amarillo es el ganador.

Pimiento Verde: En la familia de los pimientos, es el segundo que posee más miligramos de vitamina C por 100 gramos de verdura: 107mg.

Col de Bruselas: En 100 gramos de este tipo de col encontramos 112 mg de vitamina C.

Col rizada: En 100 gramos de este tipo de col encontramos 105 mg de vitamina C.

Brócoli: En 100 gramos de este alimento encontramos 100 mg de vitamina C.

Berro: En 100 gramos de este alimento encontramos 96 mg de vitamina C.

Coliflor: En 100 gramos de este alimento encontramos 59 mg de vitamina C.

Col lombarda: En 100 gramos de este alimento encontramos 57 mg de vitamina C.

Espinacas: En 100 gramos de este alimento encontramos 39 mg de vitamina C.

Rábanos: En 100 gramos de este alimento encontramos 29 mg de vitamina C.

Tomate: En 100 gramos de este alimento encontramos 27 mg de vitamina C.

Judías verdes: En 100 gramos de este alimento encontramos 23 mg de vitamina C.

Nabos, Espárragos, Acelgas y Guisantes: En 100 gramos de estos 4 alimentos encontramos 20 mg de vitamina C.

Patatas o Papas: En 100 gramos de este alimento encontramos 17 mg de vitamina C.

Lechugas: En 100 gramos de este alimento encontramos 13 mg de vitamina C.

HIERBAS y OTROS:

Albahaca y Perejil: dentro de los alimentos ricos en vitamina C, estas hierbas son las que más vitamina C tienen. Nos aportan más de 130 mg/100gr.

Mostaza: En 100 gramos de este alimento encontramos 50 mg de vitamina C.

Ajo: En 100 gramos de este alimento encontramos 14 mg de vitamina C.

Al ser cocinados, los alimentos ricos en vitamina C pueden perder la pureza y calidad de la vitamina C, ya que es una vitamina termosensible (le afecta la temperatura) e hidrosoluble (se irá con el caldo acuoso formado).

Aire, luz y Sol también son condicionantes que pueden hacer que la calidad baje, ya que se oxida la vitamina C presente en los alimentos.

Comer alimentos ricos en Vitamina C nos ayuda en todos los sentidos a estar más sanos.

La vitamina C es necesaria en todo el cuerpo para crear, proteger, regenerar y curar tejidos. Ayuda en el proceso de crecimiento y sanación de órganos.

Es parte de la creación de una proteína que se usa para regenerar piel, ligamentos, vasos sanguíneos y tendones y ayuda en el proceso de cicatrización y sanación de heridas.

Mantiene sanos nuestros huesos, dientes (su falta creaba la enfermedad del “escorbuto” en marineros de alta mar, con sangrado de encías y caída de dientes) y cartílagos.

Ayuda a absorber el hierro y a procesos relacionados con otros nutrientes y minerales como el colágeno y vitamina E.

Un deficiente aporte de vitamina C, al comer alimentos ricos en vitamina C por debajo de lo recomendado, nos puede provocar:

un cabello poco saludable y reseco, mala circulación sanguínea, con tendencia a la formación de hematomas, defensas bajas, tendencia a infecciones, dificultad para sanar heridas, inflamación de las encías, metabolismo lento, por lo tanto tendencia a subir de peso, piel con aspecto áspero y reseca, esmalte de los dientes débil, dolor en articulaciones y el citado anteriormente Escorbuto (afecta a personas desnutridas y adultos mayores)

No existen contraindicaciones en el uso de la vitamina C, ni efectos secundarios ligados a una ingesta excesiva del nutriente, ya que no se almacena en el cuerpo.

Otros beneficios que podemos mencionar sobre los alimentos ricos en vitamina C son que:

– Su consumo elimina las toxinas y fortalece, al mismo tiempo, el sistema autoinmune.

– Puede ayudar a prevenir y tratar infecciones de la piel, vejiga, próstata. Equilibra el Ph y contribuye a la cicatrización de la piel.

– Se usa para ayudar en el tratamiento del VIH.

– Reconstruye tejidos, huesos y vasos sanguíneos; por lo que se recomienda para cicatrizar heridas, intervenciones quirúrgicas y úlceras estomacales.

– Previene afecciones cardíacas al fortalecer los tejidos del corazón y vasos sanguíneos.

– Previene coágulos en las venas, derrame cerebral y presión alta.

– Se usa como tratamiento para infertilidad y síntomas de autismo.

– Reduce los efectos que producen el envejecimiento, debido a que ataca a los radicales libres.

– Ayuda al proceso de prevención de cardiopatías, cáncer, diabetes, afecciones de la piel y afecciones en las articulaciones.

– Previene y reduce los efectos del tabaco y la exposición a la radiación.

– Beneficia a la salud de la piel, cabello y uñas, por su capacidad regenerativa y porque ayuda a la producción de colágeno y vitamina E.

– Es recomendada en personas que tienen problemas de sequedad en la piel o cicatrices producidas por problemas como acné.

Una de las principales ventajas de los alimentos ricos en vitamina C es que, aunque sean consumidos en grandes cantidades, no existe peligro de sobredosis o envenenamiento por exceso de vitamina C, debido a que es hidrosoluble, o sea soluble en agua.

Cuando existe vitamina C que no se va a usar, el cuerpo es sabio y la saca como desecho.

Si existen tantos alimentos ricos en vitamina C, ¿por qué existe entonces tanta gente buscando vitamina C en farmacias y se promueve como suplemento importante?

La respuesta es que no todos consumimos los alimentos ricos en vitamina C mencionados en este artículo.

Tampoco cumplimos con el requerimiento de porciones de cada grupo de alimentos recomendado, que incluya cada día de 4 a 5 porciones de fruta y verdura.

Alimentos con Silicio y sus beneficios

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Alimentos que contienen silicio

El Silicio es un oligoelemento (aquellos minerales que se necesitan en pequeñas cantidades en el cuerpo humano), y se encuentra en todos los órganos y estructuras en que existen tejidos conjuntivos, como por ejemplo: los huesos, la piel, el cabello y las uñas, así como en los vasos sanguíneos.

El silicio actúa principalmente y de una forma determinante, en dos procesos fisiológicos de gran importancia:

El primero es la acción del silicio orgánico sobre el tejido conjuntivo ya que estimula la producción y formación del colágeno, así como la formación y reestructuración de las fibras de elastina.

Se ha demostrado que el aporte de silicio mejora el funcionamiento de las arterias y en general del sistema cardiovascular ya que con la edad disminuye el silicio en las paredes arteriales siendo uno de los causantes de la esclerosis vascular.

Ayuda en muchas enfermedades cardiovasculares ya que mantiene elásticas las paredes de las arterias.

El segundo es su actuación como reequilibrante iónico (ya que es una molécula cargada con iones positivos y negativos en sus dos extremos) de todo el organismo evitando, previniendo y tratando los desequilibrios electroquímicos de la membrana celular.

De este modo el silicio, básicamente el orgánico, es un gran aliado en las enfermedades reumáticas pues reduce el dolor y la inflamación, mejora la elasticidad, regenera en buena parte el cartílago articular, aumenta además la mineralización osea en la osteoporosis (dirige el calcio a los huesos) y regenera la elastina y sintetiza el colágeno actuando como elemento recuperador de músculos, tendones y cartílagos en traumatismos y lesiones, acelerando la cicatrización y consolidación de fracturas y regeneración ósea.

Puede retardar y contrarrestar los procesos de arteriosclerosis, y otros procesos inflamatorios leves como los que pueden producirse en las personas que están comenzando a practicar ejercicio a cierta edad.

Es decir, la incorporación de silicio está indicada para: articulaciones con molestias, problemas con huesos, tendones y nervios, recuperación de lesiones deportivas, hipertensión y para la mejora de la textura, elasticidad y resistencia de la piel. Este mineral sirve para curar incluso procesos cutáneos como la psoriasis y diversos tipos de eccema, gracias a su función favorecedora de la síntesis de colágeno, por eso se recomienda su toma conjunta con colágeno. También se recomienda su ingesta para reparar las uñas y el cabello (suele utilizarse en complementos nutricionales para prevenir la caída del cabello y fortalecimiento de uñas y dientes).

También por su acción celular a nivel neuronal parece que el silicio orgánico previene la aparición de Alzheimer.

Puede administrarse mediante la alimentación, o bien como complemento nutricional, junto a magnesio, colágeno y/o ácido hialurónico para potenciar los efectos beneficiosos de cada uno de ellos en simbiosis, ayudando a reducir la inflamación y regeneración de los tejidos.

¿En qué alimentos encontramos silicio?

Muchas personas son reacias a tomar suplementos de silicio orgánico y prefieren obtenerlo a través de una alimentación sana y variada, en la que abundan los productos de origen vegetal sobre los de origen animal.

Para evitar el déficit de silicio, relacionado con problemas articulares, debilidad en uñas y cabello y pérdida de elasticidad en las venas, entre otros trastornos, debemos asegurarnos de incluir en la dieta diaria los nutrientes que nuestro cuerpo exige.

La cantidad normal y recomendada de silicio diaria (podría oscilar entre los 15 mg y los 40 mg diarios) queda cubierta mediante una alimentación variada y equilibrada en la que se incluyan a diario como mínimo raciones de tres de las siguientes grupos de alimentos:

Hortalizas y vegetales: como el mastuerzo (vulgarmente conocido como berro hortelano o de jardín -ver foto- que posee nada menos que 620mg de silicio por 100gr), las judías verdes o los puerros. El perejil y las hortalizas de hoja verde, como la lechuga y las espinacas, también contienen una buena dosis de silicio.

Por otro lado, las zanahorias y tomates no sólo destacan por su riqueza en carotenos, sino que también poseen unos niveles altos de silicio.

Frutas: fuente natural de silicio. Las más destacadas son el plátano, el aguacate, las cerezas, el coco, la manzana y la naranja. Las uvas pasas aportan antioxidantes y también ayudan a mantener cargadas nuestras reserves de silicio.

Frutos secos: en especial almendras y cacahuetes, tienen una considerable cantidad de silicio.

Cereales integrales: la avena (importante fuente de silicio, 595 mg por cada 100g). Un desayuno de Muesli hecho con avena cada mañana también puede aumentar en gran medida la concentración de esta sustancia en nuestra dieta),

Mijo (este cereal es uno de los más ricos en sustancias minerales como el silicio (500 mg por cada 100g), también contiene numerosas vitaminas de los grupos A y B. Su composición es similar a la del trigo pero engorda menos, también contiene menos calorías que la avena).

Y también: arroz, cebada, salvado de trigo y en la cáscara de los granos de arroz.

El grano de trigo entero sin procesar contiene unos 158 mg de silicio por cada 100g. Para añadirlo a la dieta se aconseja consumir harinas y panes integrales ya que en el proceso de refinamiento se pierden muchas vitaminas y minerales.

Cerveza: contiene entre 20 y 30 mg de silicio por litro, así  que, considerando la cantidad recomendada de este oligoelemento, es una dosis suficiente para cubrir una buena parte de su necesidad diaria.

Esto se debe a la cebada usada en su elaboración, la cual no solo es rica en silicio, sino que ademas presenta una biodisponibilidad del 50%, es decir,  que es asimilable por el cuerpo humano en un 50%.

-Patatas: con unos nada despreciables 200 mg por cada 100 g. Es recomendable cocinarlas al vapor para preservar la mayor cantidad posible de nutrientes, aunque también los conserva bien preparándola en el horno.

-La remolacha, la alfalfa, la soja, las legumbres y las alga. Todos estos alimentos son ricos en silicio orgánico, por lo que no será necesaria una suplementación adicional a no ser que el medico lo recomiende por algún motivo específico (dolor articular, osteoporosis, caída de cabello, uñas frágiles, remineralización, etcétera).

Además de los alimentos ya mencionados, la cola de caballo y el diente de león son ricos en ácido silícico.

Pero debemos tener en cuenta que si en nuestra alimentación existen azúcares refinados (azúcar blanco, bollería industrial, etcétera), alimentos envasados y consumimos una gran cantidad de productos animales con grasas saturadas (dietas hiperproteicas) se puede resentir el balance de silicio en el organismo.

En resumen, incluir alimentos ricos en silicio en nuestra alimentación favorecerá la tensión arterial, mantendrá las articulaciones en buen estado y ayudará a evitar enfermedades cardiovasculares, ya que el silicio se encuentra en el organismo en pequeñas cantidades y cobra un papel vital en la formación del tejido conjuntivo, además de ser un mineral indispensable para mantener los músculos y tendones jóvenes y fuertes, ayudando también a bajar el colesterol LDL (considerado “malo”) y a regular la tensión arterial, y nos protege de enfermedades cardiovasculares.

La importancia del colágeno

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Las frutas y verduras estimulan la producción de colágeno

El colágeno es la proteína más abundante de nuestro cuerpo, está presente en el 30% del organismo. Principalmente se encuentra en los huesos, la piel y los tejidos de la articulación: ligamentos, tendones y cartílagos, pero también forma parte de la pared de los vasos sanguíneos, córnea ocular, encías y cuero cabelludo, así como del tejido conjuntivo que envuelve nuestros músculos y órganos vitales.

Las fibras de colágeno que se entralazan ofrecen gran flexibilidad y resistencia a los tejidos de los que forma parte.

¿Cuales son sus funciones? En los Huesos hace que ganen resistencia y solidez, en Cartílagos crea estructuras capaces de absorber golpes de gran intensidad, en Tendones y ligamentos se asocia con otra proteína llamada condroitina para crear estructuras que sean resistentes y elásticas, en la Piel se une con la elastina y la queratina para que la piel sea fuerte, resistente y elástica, y en el Ojo forma parte de la córnea.

¿Que nos pasa si hay falta de colágeno? El cuerpo fabrica su propio colágeno, pero con la edad la capacidad de producir colágeno disminuye. Las consecuencias más importantes de la pérdida de colágeno son: en Articulaciones puede provocar dolor articular por desgaste del cartílago, en Huesos provoca perdida de densidad ósea, en Piel pueden aparecer arrugas, sequedad y pérdida de elasticidad, además de otras consecuencias como: aparición de varices, tendinitis, pérdida de cabello.

Mediante la incorporación de ciertos alimentos en nuestra dieta podemos aumentar la producción de colágeno:

Alimentos ricos en proteínas: claras de huevo, carnes magras, lácteos bajos en grasa, pescado y legumbres. Son alimentos ricos en lisina y prolina, aminoácidos importantes para fabricar nuevo colágeno.

Alimentos ricos en vitamina C:  La vitamina C contribuye a la formación del colágeno y a la función normal de cartílago, huesos y piel: bayas rojas, kiwi, pimiento rojo y verde, tomates, naranja, limón, brócoli, fresas, coles de Bruselas, melón, espinacas y acelgas.

-Alimentos ricos en genisteína:  la soja y sus derivados, como el tofu, tempeh y la leche vegetal de soja, pueden contribuir a la formación de colágeno.

-Alimentos ricos en azufre:  aceitunas negras, boniatos, zanahorias, melón o pepinos.

Además se puede complementar tomando ácido hialurónico, que es un polisacárido que se encuentra en todo el cuerpo pero con mayor abundancia en el cartílago, líquido sinovial y piel.