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Aceite de palma: todas las preguntas y respuestas

aceite de palma
Aceite de palma en alimentos

Aceite de palma, sin duda el tema de moda en las ultimas conversaciones sobre alimentación, nutrición y salud.

Hemos recibido muchas preguntas sobre ello, y hoy esclarecemos la verdad sobre el aceite de palma.

Por cierto, estas informaciones se saben desde hace muchos años, pero no ha sido hasta ahora que ha aparecido en la prensa.

¿De dónde procede el aceite de palma?

El aceite de palma es la grasa que se obtiene del prensado de la pulpa del fruto de una palmera africana llamada “Elaeis guineensis” o palma de Guinea.

Esta palmera se caracteriza por su rápido crecimiento y el alto rendimiento de su fruto.

El aceite de palma es el más utilizado del mundo, por delante del de soja o el de colza.

Se ha convertido en una materia prima usada a nivel global para la elaboración de gran cantidad de productos de la industria alimenticia y cosmética.

La palma aceitera se cultiva en países tropicales, donde a menudo representa una base importante para las economías locales, así como una materia prima para la industria local.

Su cultivo en Indonesia y Malasia, los dos países que concentran el 85% de la producción mundial, ha tenido un fuerte impacto ambiental y social.

Otros países exportadores de aceite de palma son Papúa Nueva Guinea, Colombia, Tailandia, Camboya, Brasil, México y África occidental.

¿Por qué se utiliza en la industria alimentaria y en la cosmética?

El aceite de palma se caracteriza por tener un punto de fusión muy alto, siendo un híbrido de grasa y aceite vegetal que a 30 grados centígrados ya es sólido.

El aceite de palma se compone de un 50% de ácidos grasos saturados, sobre todo ácido palmítico y ácido esteárico; un 35-40% de ácido oleico y un 10-15% restante de ácidos grasos monoinsaturados.

Precisamente los ácidos grasos saturados, palmítico y esteárico, son el principal reclamo de la industria.

El primero porque es el mayoritario en el aceite de palma y porque es semisólido a temperatura ambiente.

Es un estabilizante y potente antioxidante, es decir conservante.

El segundo porque aguanta sólido hasta los 70ºC, lo que permite usarlo en diversas industrias donde la estabilidad a alta temperatura es importante.

Se emplea mezclado con la harina para hacer pan de molde industrial que dure más tiempo tierno.

También se usa para todo tipo de aperitivos de bolsa, como patatas fritas, etc..

En su forma refinada, el aceite de palma no aporta sabor, es muy estable y no se enrancia ni oxida fácilmente.

Mantiene bien sus propiedades organolépticas cuando se eleva la temperatura, por lo que se utiliza en alimentos que se cocinan o preparan a altas temperaturas.

El aceite de palma tiene dos ventajas para la industria:

  • Más barato: 650€ /Tn de palma por 900€/Tn de girasol o 3.500€/Tn de oliva.
  • Su estado: sólido a temperatura ambiente proporciona consistencia y untuosidad a los alimentos.

El estado sólido a temperatura ambiente proporciona una ventaja frente a otros aceites (ej: oliva) que permanecen en estado líquido. El aceite de palma es un tipo de grasa vegetal adecuada tecnológicamente al alimento.

Para sustituirlo se necesita otra grasa que permanezca semisólida a temperatura ambiente y hay muy pocas. La grasa animal (manteca) o algunas grasas de origen tropical tienen un precio más elevado, por lo que no interesa a las empresas.

Estos hechos, junto con su rendimiento (produce diez veces más aceite por unidad de área que otras cosechas de semillas oleosas) y su precio, han hecho que el aceite de palma sea el aceite vegetal más usado en el mundo (constituye aproximadamente el 30% de la producción mundial de grasas y aceites).

Lo podemos encontrar en:

Cremas y coberturas en bollería: Se derrite a mayor temperatura que el chocolate, por eso es idóneo para mantener y almacenar las coberturas, pero en la boca funde peor.

Productos para untar: Por la cantidad de grasas saturadas que contiene y que facilitan el untado, se utiliza en cremas de cacao y en margarinas y mantequillas.

La margarina, a diferencia de la mantequilla que contiene grasa de leche animal, se convertiría en líquido a los pocos minutos de estar a temperatura ambiente si llevara otro tipo de aceite menos consistente que el aceite de palma.

Snacks y pasteles: En galletas, tostadas o bollería industrial.

Como sustituto de las grasas hidrogenadas, poco cardiosaludables, y de la mantequilla o manteca, que es más cara.

Precocinados: Se enrancia menos y su precio es bajo, por eso se usa para elaborar muchos platos de comida preparada.

Chips y aperitivos: Aguanta más frituras que otras grasas. En España se usa en su lugar aceite de girasol o de oliva.

Además, se añade aceite de palma a muchos productos cosméticos:

desde lápices de labios a cremas hidratantes y jabones de limpieza, por las características tensoactivas del ácido esteárico.

Finalmente, en velas, donde aumenta el punto de fusión de la cera.

¿Es realmente tan malo para nuestra salud?

A pesar de su uso tan extendido, desde un punto de vista nutricional no es una opción muy saludable.

El aceite de palma estaba desplazando a las grasas hidrogenadas, que se han demostrado nocivas para la salud.

No obstante, este aceite es muy rico en grasas saturadas, por lo que está lejos de ser una alternativa idónea desde el punto de vista del equilibrio nutricional y es preferible no abusar de él.

El motivo principal de considerarlo malo para nuestra salud lo encontramos en su alto contenido en grasas saturadas (concretamente en ácidos grasos saturados de cadena larga).

Como vemos en su composición, casi el 50% de las grasas del aceite de palma son saturadas.

La composición por 100 gr/ml de aceite de palma es:

884 Kcal
100 gr de grasas de las cuales:
– Grasas saturadas: 49,30 gr (Acido Palmítico 43,5 gr, Ac.Esteárico 4,3 gr, Ac. Miristico 1,0 gr, Ac. Laúrico 0,1 gr)
– Grasas monoinsaturadas: 37,0 gr (Ac. Oléico 36,6 gr, Ac. Palmitoléico 0,3 gr, Ac. Erúcico 0,10 gr)
– Grasas poliinsaturadas: 9,3 gr (9,1 gr Ac. Linoleico, 0,20 gr Ac. Linolenico).

Tal y como han demostrado muchos estudios científicos, y ya hemos comentado en anteriores artículos de nuestra web, un consumo prolongado y regular de grasas saturadas influyen de forma negativa en el taponamiento de arterias (aterosclerosis) y un aumento del colesterol LDL en la sangre, lo que duplica el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares.

Es importante controlar el consumo de aceite de palma para evitar problemas de salud a largo plazo, a causa de una elevada ingesta de grasas saturadas.

Como en la mayoría de las grasas saturadas con un punto de fusión alto, lo que incluye sobre todo a las lácteas y animales en general, el aceite de palma consumido en exceso supone un potencial riesgo de problemas cardiovasculares, es decir que es aterogénico.

Este tipo de grasas, al tener ácidos laúrico, palmítico y mirístico, tienden a precipitar más en el torrente sanguíneo y a acumularse en las arterias taponándolas.

Además, no son buenos transportadores del colesterol a las células para que se transforme en energía.

Esto incrementa en la sangre el llamado ‘colesterol malo’ o LDL, y disminuye el ‘bueno’ o HDL.

Podemos deducir pues que el ácido palmítico es el que hace al aceite de palma poco recomendable.

Existe una recomendación expresa de limitar el consumo de grasas saturadas por sus potenciales efectos perjudiciales para la salud, en especial en relación con la enfermedad cardiovascular y la obesidad.

Las recomendaciones de consumo de grasas es que sean inferiores al 30% del aporte calórico total. De las cuales las grasas saturadas deben constituir menos del 10%.

Ej: en una dieta de 2000 kcal, 20 gramos de grasas saturadas al día.

¿Entonces, por qué está en las leches preparadas para bebés?

El ácido palmítico está presente en el aceite de palma y… en la leche materna!.

En esta última supone en torno al 25% del contenido graso.

A pesar de ser una grasa saturada, también es necesaria para el desarrollo del bebé en una pequeña proporción.

Ahora bien, en función de su procedencia, el ácido palmítico tiene dos versiones:

-el que procede de la leche materna es mayoritariamente β-palmitato (entre un 60 y 86%).

-el de origen vegetal es principalmente α-palmitato.

Pese a tener la misma composición química presentan una pequeña diferencia en su estructura que hace que se comporten de manera diferente en el organismo.

La versión α, impide que se absorban correctamente nutrientes como las grasas y el calcio, con cacas duras.

Por eso, algunos laboratorios, cuando nos presentan leches infantiles para niños estreñidos, nos hacen mucho hincapié en que esa leche lleva el ácido palmítico en posición beta (cacas más blanditas), algunas hasta un 45%.

Los laboratorios siguen desarrollando nuevas formulaciones de leches infantiles que se acerquen aún más a la leche materna y, uno de los caminos es aumentar el porcentaje de β-palmitato y, a día de hoy, algunas marcas ya han conseguido que sus leches lleven hasta un 45% de ácido palmítico en posición β.

La reglamentación técnico-sanitaria específica de los preparados para lactantes y de los preparados de continuación solo se expresa la prohibición de utilizar aceites de sésamo y algodón.

Por lo que la adición de aceite de palma no estaría incumpliendo la legislación vigente.

Conclusión-consejo: Intenta dar pecho a tu hijo el mayor tiempo posible.

¿No puedes/quieres? Pues leche de fórmula hasta los 12 meses que indique el % más elevado de β-palmitato.

A partir de ahí leche de vaca, nada de leches de crecimiento.

¿Por qué se ha levantado la reciente polémica por el aceite de palma?

Porque cada vez estamos mas preocupados por nuestra salud y por comer de forma saludable.

Porque queremos saber todo sobre los alimentos que consumimos.

Y además organizaciones medioambientales, como Greenpeace, han puesto el grito en el cielo con informes sobre la deforestación de las zonas de producción de palma aceitera como éste.

Por otro lado la reciente alerta de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) hace referencia específica no tanto a las características nutricionales del aceite de palma, sino a los contaminantes generados en el proceso de refinamiento (3-MPD, glicidol y sus ésteres), revisando los límites máximos que se generan en el mismo.

Hay estudios proporcionados por la propia  EFSA que relacionan la ingesta del ácido palmítico con la formación de células cancerosas en metástasis, por lo que se recomienda un bajo consumo de grasas que contengan este ácido.

En el procesamiento del aceite de palma, para eliminar su color rojizo, y mejorar su sabor y olor, se somete a temperaturas de 200ºC.

Esto supone la formación de contaminantes con carácter genotóxico y carcinogénico.

¿Podemos identificar fácilmente la presencia de aceite de palma en el etiquetado?

Afortunadamente, ahora las empresas alimentarias están obligadas a detallar en el etiquetado de ingredientes el tipo de grasa vegetal que emplean en sus productos.

Desde la modificación europea sobre el etiquetado (Reglamento CE nº 1169/2011, aprobado en 2011 de aplicación en Europa desde diciembre de 2014, pero que en España fue obligatorio desde el pasado 13 de diciembre de 2016 como fecha límite), en la descripción de los componentes debe constar su procedencia.

Es decir, que cuando ponga “aceites vegetales” o “grasas vegetales”, debe indicar el tipo u origen específico del vegetal.

No es que previamente a esa fecha no se utilizaran, sino que no era obligatoria su declaración específica.

Esto ha facilitado a los consumidores el poder comprobar si lo que están comprando contiene aceite de palma o similares.

Antes estaba oculto bajo la etiqueta de ‘aceites vegetales’

¿Es cierto que afecta al medio ambiente?

El problema del aceite de palma es el mismo que el del aceite de soja:

son las 2 variedades vegetales más plantadas del mundo.

Casi siempre en enormes extensiones de explotación intensiva y especialmente en la zona de los trópicos o subtrópicos.

De USA a Indonesia, de Brasil a Camerún, extensiones de terreno se someten a este monocultivo, agresivo con el suelo.

Adicionalmente a esto, está el que su hábitat ideal sea la zona de los trópicos.

Allí es donde están las grandes extensiones de bosques vírgenes, hoy en peligro de extinción por culpa de los incendios provocados para plantar aceite de palma.

Especialmente sangrante es el caso de Malasia e Indonesia, que concentra el 85% de la producción mundial.

La expansión de monocultivos intensivos, como las plantaciones de aceite de Palma, especialmente en el sudeste asiático, se ha asociado con la deforestación de los bosques tropicales.

También a la apropiación de tierras pertenecientes a comunidades autóctonas y abusos contra sus derechos humanos.

Se vincula igualmente a la muerte de elefantes, orangutanes y tigres de Sumatra.

¿Son todos los aceites vegetales iguales?

No. Los podemos separar entre los que son perjudiciales para nuestra salud y los que no lo son.

Aceites vegetales que son ricos en ácidos saturados, y por tanto, perjudiciales:

Aceite de palma y palmiste:  origen vegetal al igual que el de oliva, el de girasol o el de colza.

El aceite de palma y el de palmiste tienen ácidos grasos saturados como el láurico, palmítico y mirístico, que son perjudiciales para la salud.

En cambio los aceites de oliva, girasol o colza contienen ácidos grasos insaturados saludables.

De la parte carnosa del dátil se extrae el aceite de palma, mientras que el de palmiste procede del hueso.

Mientras que el aceite de palma tiene un 40% de palmístico, el de palmiste es rico en mirístico y láudico.

Aceite de coco: Atención también a este aceite perjudicial para la salud, rico en ácido láurico.

Los helados suelen llevar esta grasa similar a la de palma y a la de palmiste.

Una grasa densa que proporciona cremosidad al helado.

Aceites vegetales que son ricos en ácidos insaturados, no perjudiciales:

Aceite de oliva: El virgen o virgen extra se obtiene directamente de la aceituna por procedimientos que no alteran sus propiedades naturales.

Es rico en polifenoles con alto poder antioxidante, y en ácido oleico, compuestos que favorecen a la salud.

Alimento estrella de la dieta mediterránea, aporta beneficios al organismo

Aceite de girasol: Se consume bastante, es más barato que el de oliva.

No entraña peligro para la salud, pero carece de polifenoles, que hacen que él de oliva sea más saludable.

Rico en ácidos grasos alto linoleico y alto oleico.

Aceite de colza: Es uno de los más consumidos en Europa, Canadá y USA.

Procede de la semilla de la planta de colza que se cultiva sobre todo en el norte del viejo continente.

Rico en ácido saludable oleico.

En España tiene mala fama por la manipulación que se hizo en 1981:

una partida adulterada envenenó a 60.000 personas matando a 1.100.

Aceite de maíz: Se extrae de la semilla de la planta de maíz. Es rico en ácidos saludables linoleicos y oleicos.