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6 Leches vegetales sin lactosa: Bebidas vegetales

leches vegetales sin lactosa
Leches vegetales sin lactosa

LECHES VEGETALES SIN LACTOSA: LAS BEBIDAS VEGETALES

Las leches vegetales sin lactosa o bebidas vegetales son ideales para las personas que no toman alimentos con lactosa.Os descubrimos las propiedades y beneficios de la leche de almendras,de la leche de soja,de la leche de nueces,de la leche de avena,de la de arroz,de la de avellanas,de la de espelta o la leche de quinoa,como buenas alternativas a la leche de vaca.

Estas bebidas vegetales están libres de colesterol, son muy nutritivas y no contienen lactosa, ni proteínas animales, por lo que son perfectas para las personas vegetarianas o veganas.

Además, son muy digestivas y sabrosas.

Si sigue una dieta sin proteína animal, sufre trastornos digestivos, tiene intolerancia a la lactosa, desea rebajar los niveles de colesterol o, simplemente, quieres probar nuevos sabores, las leches vegetales sin lactosa son la mejor alternativa!.

Con esta denominación de bebidas vegetales (legislativamente se deben llamar así pues no son leche derivada de animales como la vaca) encontramos una gran variedad de leches vegetales con propiedades como:

  • aportan hidratos de carbono,
  • proteína vegetal,
  • vitaminas y minerales,
  • son bajas en colesterol
  • no contienen lactosa

LECHES VEGETALES CASERAS: ¿Cómo se hace la leche vegetal?

Las leches vegetales sin lactosa más conocidas son las que están elaboradas a base de:

  • cereales (avena, arroz, quinoa, espelta ..),
  • frutas secas (avellanas, almendras, ..) o
  • legumbres (soja, ..).

Todas se pueden tomar como la leche de vaca, es decir: solas, endulzadas, con café o café de cereales, con cacao, etc ..

BENEFICIOS Y PROPIEDADES DE LAS LECHES VEGETALES SIN LACTOSA

Hemos elaborado una lista de propiedades y beneficios de las leches vegetales sin lactosa, muy útil para conocerlas y valorarlas:

  • LAS LECHES VEGETALES NO CONTIENEN LACTOSA

Las leches vegetales sin lactosa las hace aptas para todos, especialmente si hay intolerancia a este azúcar de la leche o alergia a las proteínas de la leche de vaca.

Cuando nuestro organismo tiene problemas para digerir la lactosa, puede reaccionar con descomposición y dolor abdominal (espasmos).

  • LAS LECHES VEGETALES SIN LACTOSA APORTAN GRASAS DE CALIDAD

La bebida de soja, la bebida de avena y la leche de almendras aportan una cantidad de grasas similar a la que contiene la leche semidesnatada de vaca.

La bebida de arroz contiene una cantidad equivalente a la leche descremada.

Además, el hecho más destacable es que son grasas de alta calidad, ya que la gran mayoría son insaturadas y beneficiosas para la salud cardiovascular.

En cambio más de la mitad de las grasas de la leche de vaca entera son saturadas y poco saludables.

  • LAS LECHES VEGETALES SIN LACTOSA SON MUY DIGESTIVAS

Sus componentes son muy fáciles de asimilar por las personas con digestiones difíciles como uno de los efectos de la lactosa.

De hecho, diferentes estudios demuestran que la producción de lactasa (una enzima que ayuda a digerir adecuadamente la leche de origen animal en los primeros años de vida) se reduce entre el año y medio y los cuatro años de edad.

Este déficit es una de las causas de intolerancia y alergia a la lactosa, pero también de indigestión durante la adolescencia, la edad adulta y la vejez.

TIPOS DE LECHES VEGETALES SIN LACTOSA: LAS 6 + 1 PRINCIPALES

Vamos a analizar las propiedades y beneficios de cada una de las principales leches vegetales sin lactosa. Son de:

  1. Avena
  2. Arroz
  3. Soja
  4. Almendras
  5. Espelta
  6. Quinoa    Y además…
  7. Avellanas

PROPIEDADES Y BENEFICIOS DE LAS LECHES VEGETALES SIN LACTOSA

  • LECHE DE AVENA:

La avena es un cereal muy completo y digestivo que tiene grandes cualidades a nivel energético, nutritivo y terapéutico.

La bebida (leche) de avena tiene un sabor agradable y es ideal para deportistas y estudiantes, porque contiene concentraciones de aminoácidos esenciales, ácidos grasos, carbohidratos, vitaminas y minerales.

Como es muy energética es perfecta para recuperar fuerzas, afrontar el estrés y combatir el cansancio y el insomnio.

Es indicada para aquellas personas que:

por asma o alergia a la soja no pueden tomar la bebida o leche de soja.

  • LECHE DE ARROZ:

Su leche estimula el aparato digestivo porque durante la fermentación de la bebida de arroz el almidón del arroz “se rompe” y resulta en un producto que regula el transito intestinal.

Por tanto es adecuada para personas que tiene el estomago delicado y sufren de digestiones lentas.

Buena opción en casos de gastroenteritis, indigestión, vómitos y diarreas.

Además “limpia” la sangre por su aporte de magnesio y ácidos grasos poliinsaturados que mantienen limpia la circulación sanguínea de depósitos grasos.

También es hipotensora, depurativa y ayuda a reducir los niveles de ácido úrico en la sangre.

Es rica en carbohidratos y energética.

Contiene poco calcio (por eso veréis que en el envase pondrán +calcio puesto que se le ha añadido).

Tiene cerca de la mitad de calorías de las bebidas de soja, avena y almendras.

Leche de almendras, leche de avena y leche de soja son las leches vegetales sin lactosa más conocidas

  • LECHE DE SOJA:

La soja es un cereal especialmente rico en proteínas vegetales  y contiene los 8 aminoácidos esenciales!.

Su bebida o leche tiene sabor suave y dulce.

Sus propiedades son similares a las de la leche de vaca.

Aunque tiene menos grasa y es más baja, por tanto, en calorías.

Atención:

Las personas que no digieren bien las legumbres pueden notar que tampoco asimilan del todo esta bebida.

Y les puede causar inflamación abdominal o descomposición.

  • LECHE DE ALMENDRAS:

Es muy digestiva y no produce fermentaciones en el intestino.

Por este motivo y porque refuerza los huesos (por su muy buena relación calcio/fósforo) resulta muy eficaz durante la época de crecimiento.

Igualmente para prevención del desarrollo de la osteoporosis, se recomienda a la gente mayor y a todos aquellos que tiene digestiones problemáticas.

También aporta potasio, lo que la hace adecuada en casos de descomposición, vómitos o cuando se toman diuréticos.

Al proporcionar ácido oleico (el más adecuado para prevenir los infartos) y aportar un alto porcentaje de fibra soluble:

protege la pared intestinal y regula la absorción de azucares y colesterol, protegiendo el sistema cardiovascular.

Las bebidas vegetales son ideales para la intolerancia a la lactosa.

  • LECHE DE ESPELTA:

Es fuente de minerales.

Buen complemento de las dietas vegetarianas, refuerza el sistema cardiovascular, regula el transito intestinal pero… contiene gluten!

Atención: no apta para celiacos!.

  • LECHE DE QUINOA:

Según la OMS de riqueza proteica similar a la de la leche de vaca.

Ayuda a eliminar toxinas y residuos gracias a su alto contenido en fibra, y no contiene gluten!

Por tanto es perfecta para los celiacos!.

  • LECHE DE AVELLANAS:

Otras leches vegetales sin lactosa menos comercializadas son las leches de avellanas, de castañas, de kamut, etc..

En resumen, que las bebidas vegetales o leches vegetales sin lactosa son una alternativa ideal a las leches con lactosa

¿Hay beneficios en la alimentación sin gluten?

¿Hay beneficios en la alimentación sin gluten?
¿Hay beneficios en la alimentación sin gluten?

Sin gluten, ¿Hay beneficios en la alimentación sin gluten?.

Para situarnos, y antes de hablar de los beneficios que puede aportar una alimentación sin gluten, creo que es importante saber con exactitud qué es el gluten y por qué se habla de sacarlo de nuestra dieta.

El gluten, hablando en un sencillo lenguaje, es un compuesto de proteínas que se encuentra en el trigo y otros cereales, como son la cebada y el centeno.

¿Y en qué alimentos habituales podemos encontrar el gluten?.

En el pan, la pasta, la harina, las empanadas, la bollería, etc.

Es decir, muchos de los alimentos y productos que consumimos habitualmente.

Una alimentación sin gluten la suelen llevar aquellas personas que tienen dificultad para digerirlo o que tienen intolerancia al gluten o alergia a gluten.

Por tanto, que estas personas opten por una alimentación sin gluten si es imprescindible.

Será la única manera de que lleven una vida alimentaria sin ningún tipo de problemas o alteración física interna.

Sin embargo, y algunos hablan de que es por moda, hay mucha gente que me ha comentado que también ha optado por llevar una dieta sin gluten, por si acaso, pues conlleva ciertos beneficios.

¿Es realmente cierto? ¿Y cuáles son?

Retirar el gluten de la dieta provoca que las vellosidades intestinales se regeneren.

Esto mejorará la capacidad de absorción de los nutrientes por parte del intestino.

Además permite una correcta eliminación de los desechos y las toxinas.

Por otra parte, la flora intestinal benéfica crecerá y el sistema inmunológico se reforzará.

Por tanto, es fácil darse cuenta, así en la teoría, que tiene beneficios para el intestino y el sistema inmunológico.

Digamos, que nos regenera por dentro y nos limpia.

Pero ¿y funciona a largo plazo?

Por ejemplo, optar por dejar de comer carne durante un tiempo ante un abuso de ella durante algunos días o unas vacaciones también nos limpia a corto plazo.

Pero no es beneficioso a la larga, ya que estaremos perdiendo algunos nutrientes imprescindibles para nuestro cuerpo.

Evitar el gluten sin motivo alguno no tiene ningún beneficio

Una dieta sin gluten en adultos sanos que no padecen de celiaquía o intolerancia al gluten no supone ningún beneficio.

Una dieta sin gluten para aquellos que no son intolerantes o alérgicos no es cien por cien recomendable, pues estarían perdiendo nutrientes.

En el caso de los vegetarianos es muy importante que sepan sustituir esos nutrientes de la carne con otros alimentos que también los tengan, como son los frutos secos.

Por ello, si estás pensando en optar por una dieta sin gluten, lo ideal es que consultes a un nutricionista.

Él o ella podrá asesorarte personalmente y en función de tus necesidades y características.

Tal vez sea recomendable para una temporada.

O tal vez quieras saber si sufres intolerancia al gluten.

Pues en algunas ocasiones sentimos malestar ante ciertas comidas y no sabemos por qué.

En cualquier caso, no dudes en consultar a un profesional.

Intolerancia al gluten: Celíacos

Intolerancia al gluten, causante de celiaquías
Intolerancia al gluten, causante de celiaquías

Intolerancia al gluten, sensibilidad al gluten, celíacos, celiaquía, son palabras y expresiones cada vez más comentadas en nuestra sociedad.

Hoy explicamos qué es el gluten,la intolerancia al gluten,la sensibilidad al gluten,la alergia al gluten,sus síntomas, pruebas,tratamiento, alimentación o dieta sin gluten y como identificar a los alimentos sin gluten.

Pero vayamos al principio u origen de la problemática:

¿Qué es el gluten?

El  Gluten es una glucoproteína que se encuentra en cereales de consumo tan habitual como el trigo, la cebada, el centeno o la avena.

Y en otros cereales que son de consumo menos frecuente como son:

la espelta (también llamada trigo salvaje) y el triticale (cereal mezcla de trigo y centeno).

A su vez, el gluten está compuesto por otras dos glucoproteínas: la gliadina y la glutenina.

El gluten es el responsable de la elasticidad de la masa de la harina.

Lo que permite que, junto con la fermentación, el pan obtenga volumen así como la consistencia elástica y esponjosa de las masas horneadas.

¿Cómo puede afectarnos el gluten?

El gluten es una proteína muy nutritiva y beneficiosa para todas las personas, pero también es algo indigesta.

El motivo no es otro que nuestro cuerpo no dispone de las enzimas necesarias para digerirlo completamente.

Y son precisamente esos pequeños pedazos no digeridos los que pueden provocar problemas intestinales.

Las personas sanas no notan malestar al tomar cualquiera de los cereales que contienen gluten.

A lo sumo una pequeña molestia que pasa una vez completado el proceso digestivo.

Sin embargo, en otras personas, esos pequeños trozos de gluten no digeridos pueden producir problemas:

autoinmunitarios (intolerancia al gluten, enfermedad celíaca), alérgicos (como son la alergia respiratoria, la alimentaria o la de contacto) y de sensibilidad al gluten.

¿Qué es la intolerancia al gluten?

La intolerancia al gluten es una enfermedad autoinmunitária.

Se caracteriza por una intolerancia permanente y crónica al gluten.

La padecen personas que están predispuestas genéticamente.

Viene provocada por una lesión de la mucosa del intestino delgado que provoca una atrofia de las vellosidades intestinales.

Esta atrofia produce una inadecuada absorción de los nutrientes de los alimentos que tomamos:

  • proteínas,
  • grasas,
  • hidratos de carbono,
  • sales minerales y
  • vitaminas

Con los consiguientes problemas asociados para la salud.

¿ A quién le puede afectar la intolerancia al gluten?

La prevalencia de la intolerancia al gluten o enfermedad celíaca ha crecido en los últimos años.

Curiosamente, pese a que se mantiene la prevaléncia de la intolerancia al gluten en la infancia, donde es 5 veces superior a la de la población adulta, ha dejado de ser considerada como un trastorno típicamente infantil.

Las nuevas técnicas de diagnóstico disponibles reflejan que:

entre un 20-50% de los nuevos diagnósticos en celiaquía o intolerancia al gluten se dan en mayores de 50 años.

La intolerancia al gluten puede aparecer a cualquier edad de la vida, y afecta más a mujeres que a hombres.

Por cada celíaco hay dos celíacas.

En este sentido, la mayor incidencia se registra en mujeres entre 30-40 años.

Aunque el 20% de los pacientes supera los 60 años en el momento del diagnóstico de la intolerancia al gluten.

Los estudios revelan también que la intolerancia al gluten es una enfermedad infradiagnosticada.

Un 10% de la población española la padece, y el 9% de estos afectados no lo sabe.

Esto convierte a la intolerancia al gluten en la enfermedad crónica intestinal más frecuente en nuestro país.

Además, su componente genético justifica que pueda haber más de un paciente celíaco dentro de una misma familia.

A pesar de ser la intolerancia al gluten la forma de sensibilidad al gluten más estudiada y mejor conocida, todavía hoy 6 de cada 7 celíacos están sin diagnosticar.

Síntomas de la intolerancia al gluten:

  • diarrea crónica,
  • hinchazón abdominal,
  • estreñimiento,
  • náuseas y vómitos,
  • anemia,
  • debilidad generalizada,
  • erupciones cutáneas,
  • estreñimiento,
  • dolor de cabeza,
  • alteraciones del esmalte dental,
  • raquitismo,
  • fracturas espontáneas

¿Qué es la alergia al gluten?

La alergia al gluten afecta a una proporción muy baja de la población y puede desarrollarse a cualquier edad:

desde el lactante hasta el adulto.

Se produce por una respuesta inmunológica de hipersensibilidad inmediata.

Su modo de presentación es muy diverso.

Desde un simple sarpullido alrededor de la boca hasta un grave cuadro de choque anafiláctico.

A diferencia de otras afecciones relacionadas con el gluten, como la intolerancia al gluten, los síntomas de una alergia al gluten son:

de inicio brusco, a los pocos minutos de tomar el alimento, pudiendo desencadenar una situación clínica grave de forma rápida.

Síntomas de la alergia al gluten:

  • vómitos,
  • dolor abdominal,
  • diarrea,
  • sangrado digestivo,
  • asma,
  • tos,
  • laringitis,
  • rinitis,
  • conjuntivitis,
  • urticaria,
  • edema o inflamación,
  • dermatitis atópica,
  • reacciones de anafilaxia

¿Qué es la sensibilidad al gluten?

Es una enfermedad de nuevo diagnóstico que guarda una muy estrecha relación con la intolerancia al gluten o enfermedad celiaca.

Los pacientes con sensibilidad al gluten no pueden ser calificados como intolerantes o alérgicos.

Sin embargo esta proteína les hace enfermar.

Sus síntomas son muy parecidos a los de la intolerancia al gluten y comparte algunos con la alergia al trigo.

Por lo que la precisión en el diagnóstico es fundamental.

El mayor problema de la sensibilidad al gluten es:

que hay muchos pacientes que la padecen pero que no la tienen diagnosticada y sí que sufren todos sus síntomas.

Según se desprendió del XVI Simposio Internacional de la Enfermedad Celíaca celebrado en Oslo en 2011.

1 de cada 17 personas es sensible al gluten, cifra que supone que el 6% de la población tiene esta patología.

Y en muchos casos está sin diagnosticar.

Síntomas de la sensibilidad al gluten:

  • dolor persistente en la zona abdominal,
  • diarreas frecuentes,
  • eccemas o erupciones en la piel,
  • dolor de cabeza,
  • fatiga y confusión,
  • estreñimiento,
  • náuseas y vómitos,
  • anemia,
  • adormecimiento o dolor de las extremidades,
  • hinchazón abdominal

¿Cómo diagnosticar la sensibilidad al gluten?

El diagnóstico es clave a la hora de poder tratar a los pacientes con sensibilidad al gluten.

Ciñéndose exclusivamente a los síntomas es muy difícil de diferenciar de la intolerancia al gluten o la alergia al gluten.

A pesar de que hay un mayor número de manifestaciones que no son digestivas (dolores de las extremidades, adormecimiento de brazos o pies, fatiga).

Estudio genético: a través de un análisis de sangre o muestra de saliva se puede conocer si el sujeto es portador de los genes que se asocian con la enfermedad celíaca o con la sensibilidad al gluten.

Estudio inmunológico: es una prueba fundamental que sirve para saber si el paciente genera anticuerpos que reaccionan contra el gluten y le hacen enfermar.

Esta analítica debe incluir los marcadores serológicos propios de la enfermedad celíaca.

Pruebas cutáneas: imprescindible para saber si el paciente presenta una reacción alérgica.

Se incluyen inhalantes y alimentos incluyendo harinas, gluten y gliadina.

Se realizan en la piel del antebrazo.

Aplicando una gota de los diversos alérgenos y realizando una pequeña punción con una lanceta.

Los resultados se obtienen en un tiempo récord de 15 minutos.

Las pruebas y estudios confirmaran o no si tenemos intolerancia al gluten

Endoscopia intestinal: esta prueba se realiza para observar el intestino delgado superior.

El paciente siempre está sedado para que no sea molesta ni dolorosa.

Es en esta zona donde se observa si hay daños o lesiones provocadas por el gluten.

Cápsula endoscópica: muy útil para hacer un estudio completo del intestino delgado.

Así puede conocer qué parte es la que está más afectada por la enfermedad.

Biopsia intestinal: La biopsia se realiza durante la endoscopia digestiva cuando se detecta tejido lesionado.

Es entonces cuando se toma una muestra, que es analizada por un especialista en anatomía patológica.

Por tanto el paciente, no tiene que someterse a una nueva prueba.

En unos días obtiene los resultados que le confirmarán qué enfermedad tiene.

Si quiere realizar alguna de estas pruebas comentadas y saber si tiene alergia o intolerancia al glúten u a otro alimento, consulte en el cuadro médico de su seguro de salud los alergólogos que tiene a su disposición cerca de usted.

Tratamiento

En función del trastorno relacionado con el gluten que padezca el individuo:

los especialistas indicarán el tipo de tratamiento más conveniente.

En el caso de la alergia y la intolerancia al gluten, la dieta de evitar alimentos con gluten es esencial.

Tomar una alimentación sin gluten, con alimentos sin gluten en nuestra dieta como por ejemplo:

Usar harinas y almidones de maíz o arroz en lugar de procedentes de trigo, cebada, avena, centeno, etc..

En el caso concreto de la sensibilidad al gluten y dado que no se ha identificado un marcador biológico específico de este trastorno, el tratamiento ayudaría a confirmar este diagnóstico y consiste en:

dietas de eliminación con posterior reintroducción, observándose los cambios clínicos ocurridos en ambos períodos.

Identificación de productos sin gluten para celíacos

Al estar presente en los principales cereales utilizados en nuestra alimentación, los alimentos que NO contienen gluten (Sin Gluten o Gluten Free) son etiquetados como tal.

Se usa el símbolo de una espiga barrada y/o el logo de certificación FACE -Federación de Asociaciones de Celíacos de España- con una espiga de color verde .

Ello es para evitar problemas en personas que tengan alguna patología relacionada con esta glucoproteína.

Como pueden ser la intolerancia al gluten o enfermedad celíaca o la sensibilidad al gluten.