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Las alergias e intolerancias alimentarias

Cada dia más preocupantes, alergias e intolerancias alimentarias, todo la información sobre ellas:

alimentos que las producen, qué son, síntomas, cómo se diagnostican , dietas a seguir,etc..

Además es importante seguir unas pautas nutricionales o dietas especiales.

Las alergias e intolerancias alimentarias afectan a muchos miles de personas.

Por lo tanto, debemos conocer qué alimentos podemos comer y cuales no.

6 Leches vegetales sin lactosa: Bebidas vegetales

leches vegetales sin lactosa
Leches vegetales sin lactosa

LECHES VEGETALES SIN LACTOSA: LAS BEBIDAS VEGETALES

Las leches vegetales sin lactosa o bebidas vegetales son ideales para las personas que no toman alimentos con lactosa.

Os descubrimos las propiedades y beneficios de las leches de:

almendras,soja,nueces,avena,arroz,avellanas,espelta o quinoa,como buenas alternativas a la leche de vaca.

Estas bebidas vegetales están libres de colesterol, son muy nutritivas y no contienen lactosa, ni proteínas animales.

Por lo que son perfectas para las personas vegetarianas o veganas.

Además, son muy digestivas y sabrosas.

Si sigue una dieta sin proteína animal, sufre trastornos digestivos, tiene intolerancia a la lactosa, desea rebajar los niveles de colesterol o, simplemente, quieres probar nuevos sabores, las leches vegetales sin lactosa son la mejor alternativa!.

Con esta denominación de bebidas vegetales (legislativamente se deben llamar así pues no son leche derivada de animales como la vaca) encontramos una gran variedad de leches vegetales con propiedades como:

  • aportan hidratos de carbono,
  • proteína vegetal,
  • vitaminas y minerales,
  • son bajas en colesterol
  • no contienen lactosa

LECHES VEGETALES CASERAS: ¿Cómo se hace la leche vegetal?

Las leches vegetales sin lactosa más conocidas son las que están elaboradas a base de:

  • cereales (avena, arroz, quinoa, espelta ..),
  • frutas secas (avellanas, almendras, ..) o
  • legumbres (soja, ..).

Todas se pueden tomar como la leche de vaca, es decir: solas, endulzadas, con café o café de cereales, con cacao, etc ..

TODOS LOS BENEFICIOS Y PROPIEDADES

Hemos elaborado una lista de propiedades y beneficios de las leches vegetales sin lactosa, muy útil para conocerlas y valorarlas:

  • LAS LECHES VEGETALES NO CONTIENEN LACTOSA

Las leches vegetales sin lactosa las hace aptas para todos, especialmente si hay intolerancia a este azúcar de la leche o alergia a las proteínas de la leche de vaca.

Cuando nuestro organismo tiene problemas para digerir la lactosa, puede reaccionar con descomposición y dolor abdominal (espasmos).

  • LAS LECHES VEGETALES SIN LACTOSA APORTAN GRASAS DE CALIDAD

La bebida de soja, la bebida de avena y la leche de almendras aportan una cantidad de grasas similar a la que contiene la leche semidesnatada de vaca.

La bebida de arroz contiene una cantidad equivalente a la leche descremada.

Además, el hecho más destacable es que son grasas de alta calidad, ya que la gran mayoría son insaturadas y beneficiosas para la salud cardiovascular.

En cambio más de la mitad de las grasas de la leche de vaca entera son saturadas y poco saludables.

  • LAS LECHES VEGETALES SIN LACTOSA SON MUY DIGESTIVAS

Sus componentes son muy fáciles de asimilar por las personas con digestiones difíciles como uno de los efectos de la lactosa.

De hecho, diferentes estudios demuestran que:

la producción de lactasa (una enzima que ayuda a digerir adecuadamente la leche de origen animal en los primeros años de vida) se reduce entre el año y medio y los cuatro años de edad.

Este déficit es una de las causas de intolerancia y alergia a la lactosa.

Pero también de indigestión durante la adolescencia, la edad adulta y la vejez.

TIPOS DE LECHES VEGETALES SIN LACTOSA: LAS 6 + 1 PRINCIPALES

Vamos a analizar las propiedades y beneficios de cada una de las principales leches vegetales sin lactosa. Son de:

  1. Avena
  2. Arroz
  3. Soja
  4. Almendras
  5. Espelta
  6. Quinoa    Y además…
  7. Avellanas

LOS DIFERENTES TIPOS EN EL MERCADO

  • LECHE DE AVENA:

La avena es un cereal muy completo y digestivo que tiene grandes cualidades a nivel energético, nutritivo y terapéutico.

La bebida (leche) de avena tiene un sabor agradable y es ideal para deportistas y estudiantes.

Porque contiene concentraciones de aminoácidos esenciales, ácidos grasos, carbohidratos, vitaminas y minerales.

Como es muy energética es perfecta para recuperar fuerzas, afrontar el estrés y combatir el cansancio y el insomnio.

Es indicada para aquellas personas que:

por asma o alergia a la soja no pueden tomar la bebida o leche de soja.

  • LECHE DE ARROZ:

Su leche estimula el aparato digestivo porque durante la fermentación de la bebida de arroz el almidón del arroz “se rompe” y resulta en un producto que regula el transito intestinal.

Por tanto es adecuada para personas que tiene el estomago delicado y sufren de digestiones lentas.

Buena opción en casos de gastroenteritis, indigestión, vómitos y diarreas.

Además “limpia” la sangre por su aporte de magnesio y ácidos grasos poliinsaturados que mantienen limpia la circulación sanguínea de depósitos grasos.

También es hipotensora, depurativa y ayuda a reducir los niveles de ácido úrico en la sangre.

Es rica en carbohidratos y energética.

Contiene poco calcio (por eso veréis que en el envase pondrán +calcio puesto que se le ha añadido).

Tiene cerca de la mitad de calorías de las bebidas de soja, avena y almendras.

Leche de almendras, leche de avena y leche de soja son las más conocidas

  • LECHE DE SOJA:

La soja es un cereal especialmente rico en proteínas vegetales  y contiene los 8 aminoácidos esenciales!.

Su bebida o leche tiene sabor suave y dulce.

Sus propiedades son similares a las de la leche de vaca.

Aunque tiene menos grasa y es más baja, por tanto, en calorías.

Atención:

Las personas que no digieren bien las legumbres pueden notar que tampoco asimilan del todo esta bebida.

Y les puede causar inflamación abdominal o descomposición.

  • LECHE DE ALMENDRAS:

Es muy digestiva y no produce fermentaciones en el intestino.

Por este motivo y porque refuerza los huesos (por su muy buena relación calcio/fósforo) resulta muy eficaz durante la época de crecimiento.

Igualmente para prevención del desarrollo de la osteoporosis, se recomienda a la gente mayor y a todos aquellos que tiene digestiones problemáticas.

También aporta potasio, lo que la hace adecuada en casos de descomposición, vómitos o cuando se toman diuréticos.

Al proporcionar ácido oleico (el más adecuado para prevenir los infartos) y aportar un alto porcentaje de fibra soluble:

protege la pared intestinal y regula la absorción de azucares y colesterol, protegiendo el sistema cardiovascular.

Las bebidas vegetales son ideales para la intolerancia a la lactosa.

  • LECHE DE ESPELTA:

Es fuente de minerales.

Buen complemento de las dietas vegetarianas, refuerza el sistema cardiovascular, regula el transito intestinal pero… contiene gluten!

Atención: no apta para celiacos!.

  • LECHE DE QUINOA:

Según la OMS de riqueza proteica similar a la de la leche de vaca.

Ayuda a eliminar toxinas y residuos gracias a su alto contenido en fibra, y no contiene gluten!

Por tanto es perfecta para los celiacos!.

  • LECHE DE AVELLANAS:

Otras leches vegetales sin lactosa menos comercializadas son:

las leches de avellanas, de castañas, de kamut, etc..

En resumen, que las bebidas vegetales o leches vegetales sin lactosa son una alternativa ideal a las leches con lactosa

Intolerancia a la fructosa: la desconocida

La intolerancia a la fructosa no es conocida
La intolerancia a la fructosa es poco conocida

La intolerancia a la fructosa, es una intolerancia alimentaria bastante desconocida.

Hoy, aquí,toda la información sobre la intolerancia a la fructosa:

  • dieta a seguir,
  • la intolerancia a la fructosa y la malabsorción de la fructosa,
  • los alimentos permitidos y no permitidos para los intolerantes a la fructosa,
  • alimentos que contienen fructosa
  • y síntomas y tratamiento de la intolerancia a la fructosa.

Así como existen personas que son intolerantes al azúcar de la leche, la lactosa, se ha descubierto que:

hay otras que son intolerantes al azúcar, básicamente, de frutas y verduras, la fructosa.

La fructosa es un azúcar de los llamados simples, un monosacárido, que puede encontrarse de manera natural en las frutas, y que se ingiere principalmente en forma de sacarosa.

La sacarosa (el conocido azúcar común o blanco), es un disacárido, y está formada por 2 moléculas, una de glucosa y otra de fructosa, que, al ser ingerida, se separa en el intestino en sus dos moléculas, dejando libre la fructosa.

El educorante sorbitol al ser metabolizado por nuestro organismo también puede generar fructosa.

La intolerancia a la fructosa aparece en el momento en el que hay un problema en su absorción por las células intestinales o en su metabolización por nuestro organismo para poder ser utilizada.

Pero atención, no debemos confundir la intolerancia a la fructosa y la malabsorción de la fructosa. Son parecidas pero no exactamente iguales.

La intolerancia a la fructosa es un error genético del metabolismo de la fructosa, que aparece en 1/20.000 personas.

Debido a este error congénito o hereditario, cuando las personas ingieren fructosa, ésta es absorbida por las células intestinales, pero el organismo es incapaz de metabolizarla correctamente ya que carece de la enzima fructosa-1-fosfato-aldolasa (aldolasa B).
Entonces se acumula un producto intermedio de la degradación de la fructosa, que es tóxico para el organismo.

Los síntomas que suelen presentar son: poca ganancia de peso en niños pequeños, nauseas, vómitos, deshidratación, disfunción hepática, hipoglucemia e ictericia.

Estos síntomas suelen iniciarse al introducir alimentos con fructosa (fruta, cereales preparados, etc.) en el lactante, y se pueden mejorar si hay un diagnóstico temprano y un buen tratamiento dietético.

La intolerancia a la fructosa es una situación que se mantiene de por vida, y que se diagnostica, generalmente, a una edad temprana mediante test bioquímicos y test genéticos.

Pero también puede aparecer intolerancia a la fructosa en una edad más adulta.

En cambio, la malabsorción de la fructosa es más común, y puede afectar a una tercera parte de la población.

Ocurre porque las células intestinales no son capaces de absorber de manera total o parcial la fructosa, generando síntomas gastrointestinales como diarreas, dolor abdominal, nauseas o gases.

Esta situación, que puede ser irreversible o reversible, se diagnostica mediante un test llamado de hidrógeno espirado.

En función de que tengamos intolerancia a la fructosa o malabsorción de la fructosa, el tratamiento dietético de cada una debe ser diferente.

¿Qué comer, o no, si tenemos intolerancia a la fructosa?

Se debe hacer una dieta estricta sin fructosa, en la que no se consuma más de 1-2 gr. de fructosa al día ya sea en forma de fructosa, sacarosa o sorbitol.

Por tanto debemos conocer que alimentos tienen fructosa en su composición y leer bien la lista de ingredientes en las etiquetas de los productos que compremos.

La miel, la fruta, las verduras y otros alimentos de origen vegetal tienen de manera natural fructosa.

El contenido de fructosa y de sacarosa es variable en las frutas y verduras según condiciones de crecimiento.

Vigilar también que la fructosa es añadida como edulcorante en muchos productos dietéticos o para diabéticos, y también es usada como excipiente en medicamentos.

Por su parte la sacarosa se encuentra en el azúcar, ya sea blanco o moreno y por tanto, está en múltiples productos dulces como las galletas, los postres, los cereales de desayuno para niños o los bizcochos.

A parte, algunas frutas y verduras lo contienen y también se utiliza para la elaboración de algunos jarabes y medicamentos infantiles.

El sorbitol se puede encontrar en frutas y verduras, pero básicamente es utilizado como edulcorante en dietética.

Se pueden incluir en la dieta para la intolerancia a la fructosa:

-Jarabe de glucosa, glucosa, maltosa, maltodextrina, aspartamo, sacarina, acesulfame K y el ciclamato.

-Ocasionalmente: aguacate, pepitas de calabaza o girasol (10  unidades/día), aceitunas maduras (25g/día), jugo de limón  o lima (15 ml/día)

-Acelgas, brécol fresco, espinacas, patatas, setas (champiñones), escarola y endivias.

-Consumo limitado de: apio, acelgas, berros, berza, brécol congelado, col, coliflor, lechuga, pepino y patata nueva.

-Consumo limitado de: lentejas, garbanzos, alubias y guisantes.

-Harinas y sémolas de trigo, avena, maíz, centeno, fécula de patata, arroz.

-Pan blanco y pasta.

-Papilla de cereales sin azúcar añadido.

-Todas las carnes frescas y productos cárnicos elaborados que no contengan fructosas, sacarosa o sorbitol.

-Lactancia materna, leche, leche en polvo sin fructosa, nata natural, quesos curados y  frescos y yogur (sin frutas ni sacarosa).

-Aceites vegetales, mantequilla y margarina.

-Agua, agua mineral, infusiones (manzanilla, tila, menta), cacao y café.

-Especias, hierbas aromáticas, mostaza, sal, vinagre y levadura.

NO se pueden incluir en la dieta:

-Fructosa, sacarosa, sorbitol y dulces y edulcorantes que los contengan como caramelos, chocolates, chicles, etc.

-Las demás frutas y frutos (incluso el tomate), incluyendo sus zumos y todos los productos que las contengan.

-El resto de verduras y hortalizas.

-Todas las otras legumbres.

-Cereales o harinas integrales y la harina de soja.

-Procesados cárnicos que contengan fructosa, sacarosa o sorbitol.

-Bebida de soja, leche condensada, yogur de frutas, de soja o edulcorado con sacarosa,

-Preparados a base de leche con sacarosa (batidos, helados, etc.)

-Aderezos o salsas comerciales con sacarosa y fructosa.

-Bebidas que contengan fructosa, sacarosa o sorbitol o hechas a base de frutas.

-Aliños comerciales con fructosa o cualquier elemento que la contenga.

Como que con intolerancia a la fructosa casi no se pueden tomar frutas, hay bajo aporte de Vitamina C, se deberían tomar suplementos.

Además, también es recomendable tomar suplementos de ácido fólico pues aumenta la actividad de las enzimas glicolíticas, y entre ellas, la fructosa-1-fosfato-aldolasa, lo que permitirá poder consumir una ligera cantidad extra de fructosa, sin padecer las consecuencias que antes hemos comentado.

¿Qué comer, o no, si tenemos mala absorción de la fructosa?

En el caso de que se tenga mala absorción de la fructosa pero no intolerancia a la fructosa, se aplica una dieta restringida en fructosa.

Esta restricción variará en función de cada persona, dependiendo de si la malabsorción es total o parcial.

Si fuese total entonces hay que seguir lo marcado para la dieta de la intolerancia a la fructosa.

En el caso de que sea parcial, la persona sí puede consumir ciertos alimentos con un contenido bajo en fructosa.

Estos serían:

-Aguacate, Lima , Coco, Chufas, Albaricoque, Papaya, Piña, Granada, Sandía,

-Almendras, Pistachos, Avellanas, Castañas, Piñones, Pecanas, Cacahuetes ,

Alcachofas, Acelgas, Ajo, Apio, Brócoli, Calabaza, Cebollas, Batata, Boniato, Coles, Berenjena, Repollo, Berro,

-Coliflor, Champiñónes, Escarola, Espinacas, Zanahoria, Guisantes, Espárragos, Habas, Garbanzos,

-Puerros, Tomate, Lechuga, Lentejas, Patata, Pepino, Setas, Maíz, Rábano, Remolacha,

-Cereales, Productos derivados del pan,

-Leche, Leche condensada, Queso, Requesón,

-Huevo, Carnes frescas, Pescado natural,

-Margarina, Natillas, Flan.

Aporte de calcio sin lácteos

Calcio aportado por almendras tostadas
Calcio aportado por almendras

En este artículo hablamos de los alimentos que aportan calcio y que sustituyen a los derivados lácteos: frutos secos, cereales, pescado, legumbres, verduras, etc…

Cada vez son más las personas que me comentan como nutricionista que tienen problemas con el azúcar de la leche, la lactosa o con las proteínas lácteas, así que se plantean dejan de tomar lácteos.

Esto conlleva un problema ya que éstos son una de las principales fuentes de aporte de calcio en la dieta.

Es para estas personas y para aquellas que necesiten dosis extras de este mineral que en el artículo de hoy os explico que existen alimentos que también nos aportan calcio sin ser lácteos.

Los frutos secos, por ejemplo, contienen dosis notables. 100 gr de almendras tienen unos 250 mg de calcio, cosa que no está nada mal teniendo en cuenta que 100gr de queso fresco nos aportan 150-180mg de calcio.

El sésamo llega fácilmente a 600 mg de calcio por 100gr.

Otro alimento que es buena fuente de este mineral es el pescado azul.

Por ejemplo las humildes sardinas de lata pueden llegar a los 400 mg cada 100gr. Las ostras, no tan humildes, aportan 100 mg por 100gr.

Las legumbres también nos aportan esta sustancia además de proteínas, fibra, etc.. Por ejemplo: 100 gr de garbanzos tienen más de 150 mg.

Y para finalizar, las verduras también nos ayudan en el aporte de este elemento químico que en este caso no proviene de lácteos. Por ejemplo: 100 gr de acelgas, brécol o espinacas nos aportan unos 130 mg de este elemento.

Aunque la biodisponibilidad, es decir la disponibilidad por parte de nuestro organismo, de calcio de los alimentos mencionados no es la misma que la de los lácteos, es innegable que con una dieta adecuada se pueden tener buenos niveles de este elemento químico tan esencial.

Intolerancia al gluten: Celíacos

Intolerancia al gluten, causante de celiaquías
Intolerancia al gluten, la causante de celiaquías

Intolerancia al gluten, sensibilidad al gluten, celíacos, celiaquía, son palabras y expresiones cada vez más comentadas en nuestra sociedad.

Hoy explicamos qué es el gluten,la intolerancia al gluten,la sensibilidad al gluten,la alergia al gluten,sus síntomas, pruebas,tratamiento, alimentación o dieta sin gluten y como identificar a los alimentos sin gluten.

Pero vayamos al principio u origen de la problemática:

¿Qué es el gluten?

El  Gluten es una glucoproteína que se encuentra en cereales de consumo tan habitual como el trigo, la cebada, el centeno o la avena.

Y en otros cereales que son de consumo menos frecuente como son:

la espelta (también llamada trigo salvaje) y el triticale (cereal mezcla de trigo y centeno).

A su vez, el gluten está compuesto por otras dos glucoproteínas: la gliadina y la glutenina.

El gluten es el responsable de la elasticidad de la masa de la harina.

Lo que permite que, junto con la fermentación, el pan obtenga volumen así como la consistencia elástica y esponjosa de las masas horneadas.

¿Cómo puede afectarnos el gluten?

El gluten es una proteína muy nutritiva y beneficiosa para todas las personas, pero también es algo indigesta.

El motivo no es otro que nuestro cuerpo no dispone de las enzimas necesarias para digerirlo completamente.

Y son precisamente esos pequeños pedazos no digeridos los que pueden provocar problemas intestinales.

Las personas sanas no notan malestar al tomar cualquiera de los cereales que contienen gluten.

A lo sumo una pequeña molestia que pasa una vez completado el proceso digestivo.

Sin embargo, en otras personas, esos pequeños trozos de gluten no digeridos pueden producir problemas:

autoinmunitarios (intolerancia al gluten, enfermedad celíaca), alérgicos (como son la alergia respiratoria, la alimentaria o la de contacto) y de sensibilidad al gluten.

¿Qué es la intolerancia al gluten?

La intolerancia al gluten es una enfermedad autoinmunitária.

Se caracteriza por una intolerancia permanente y crónica al gluten.

La padecen personas que están predispuestas genéticamente.

Viene provocada por una lesión de la mucosa del intestino delgado que provoca una atrofia de las vellosidades intestinales.

Esta atrofia produce una inadecuada absorción de los nutrientes de los alimentos que tomamos:

  • proteínas,
  • grasas,
  • hidratos de carbono,
  • sales minerales y
  • vitaminas

Con los consiguientes problemas asociados para la salud.

¿ A quién le puede afectar la intolerancia al gluten?

La prevalencia de la intolerancia al gluten o enfermedad celíaca ha crecido en los últimos años.

Curiosamente, pese a que se mantiene la prevaléncia de la intolerancia al gluten en la infancia, donde es 5 veces superior a la de la población adulta, ha dejado de ser considerada como un trastorno típicamente infantil.

Las nuevas técnicas de diagnóstico disponibles reflejan que:

entre un 20-50% de los nuevos diagnósticos en celiaquía o intolerancia al gluten se dan en mayores de 50 años.

La intolerancia al gluten puede aparecer a cualquier edad de la vida, y afecta más a mujeres que a hombres.

Por cada celíaco hay dos celíacas.

En este sentido, la mayor incidencia se registra en mujeres entre 30-40 años.

Aunque el 20% de los pacientes supera los 60 años en el momento del diagnóstico de la intolerancia al gluten.

Los estudios revelan también que la intolerancia al gluten es una enfermedad infradiagnosticada.

Un 10% de la población española la padece, y el 9% de estos afectados no lo sabe.

Esto convierte a la intolerancia al gluten en la enfermedad crónica intestinal más frecuente en nuestro país.

Además, su componente genético justifica que pueda haber más de un paciente celíaco dentro de una misma familia.

A pesar de ser la intolerancia al gluten la forma de sensibilidad al gluten más estudiada y mejor conocida, todavía hoy 6 de cada 7 celíacos están sin diagnosticar.

Síntomas de la intolerancia al gluten:

  • diarrea crónica,
  • hinchazón abdominal,
  • estreñimiento,
  • náuseas y vómitos,
  • anemia,
  • debilidad generalizada,
  • erupciones cutáneas,
  • estreñimiento,
  • dolor de cabeza,
  • alteraciones del esmalte dental,
  • raquitismo,
  • fracturas espontáneas

¿Qué es la alergia al gluten?

La alergia al gluten afecta a una proporción muy baja de la población y puede desarrollarse a cualquier edad:

desde el lactante hasta el adulto.

Se produce por una respuesta inmunológica de hipersensibilidad inmediata.

Su modo de presentación es muy diverso.

Desde un simple sarpullido alrededor de la boca hasta un grave cuadro de choque anafiláctico.

A diferencia de otras afecciones relacionadas con el gluten, como la intolerancia al gluten, los síntomas de una alergia al gluten son:

de inicio brusco, a los pocos minutos de tomar el alimento, pudiendo desencadenar una situación clínica grave de forma rápida.

Síntomas de la alergia al gluten:

  • vómitos,
  • dolor abdominal,
  • diarrea,
  • sangrado digestivo,
  • asma,
  • tos,
  • laringitis,
  • rinitis,
  • conjuntivitis,
  • urticaria,
  • edema o inflamación,
  • dermatitis atópica,
  • reacciones de anafilaxia

¿Qué es la sensibilidad al gluten?

Es una enfermedad de nuevo diagnóstico que guarda una muy estrecha relación con la intolerancia al gluten o enfermedad celiaca.

Los pacientes con sensibilidad al gluten no pueden ser calificados como intolerantes o alérgicos.

Sin embargo esta proteína les hace enfermar.

Sus síntomas son muy parecidos a los de la intolerancia al gluten y comparte algunos con la alergia al trigo.

Por lo que la precisión en el diagnóstico es fundamental.

El mayor problema de la sensibilidad al gluten es:

que hay muchos pacientes que la padecen pero que no la tienen diagnosticada y sí que sufren todos sus síntomas.

Según se desprendió del XVI Simposio Internacional de la Enfermedad Celíaca celebrado en Oslo en 2011.

1 de cada 17 personas es sensible al gluten, cifra que supone que el 6% de la población tiene esta patología.

Y en muchos casos está sin diagnosticar.

Síntomas de la sensibilidad al gluten:

  • dolor persistente en la zona abdominal,
  • diarreas frecuentes,
  • eccemas o erupciones en la piel,
  • dolor de cabeza,
  • fatiga y confusión,
  • estreñimiento,
  • náuseas y vómitos,
  • anemia,
  • adormecimiento o dolor de las extremidades,
  • hinchazón abdominal

¿Cómo diagnosticar la sensibilidad al gluten?

El diagnóstico es clave a la hora de poder tratar a los pacientes con sensibilidad al gluten.

Ciñéndose exclusivamente a los síntomas es muy difícil de diferenciar de la intolerancia al gluten o la alergia al gluten.

A pesar de que hay un mayor número de manifestaciones que no son digestivas (dolores de las extremidades, adormecimiento de brazos o pies, fatiga).

Estudio genético: a través de un análisis de sangre o muestra de saliva se puede conocer si el sujeto es portador de los genes que se asocian con la enfermedad celíaca o con la sensibilidad al gluten.

Estudio inmunológico: es una prueba fundamental que sirve para saber si el paciente genera anticuerpos que reaccionan contra el gluten y le hacen enfermar.

Esta analítica debe incluir los marcadores serológicos propios de la enfermedad celíaca.

Pruebas cutáneas: imprescindible para saber si el paciente presenta una reacción alérgica.

Se incluyen inhalantes y alimentos incluyendo harinas, gluten y gliadina.

Se realizan en la piel del antebrazo.

Aplicando una gota de los diversos alérgenos y realizando una pequeña punción con una lanceta.

Los resultados se obtienen en un tiempo récord de 15 minutos.

Las pruebas y estudios confirmaran o no si tenemos intolerancia al gluten

Endoscopia intestinal: esta prueba se realiza para observar el intestino delgado superior.

El paciente siempre está sedado para que no sea molesta ni dolorosa.

Es en esta zona donde se observa si hay daños o lesiones provocadas por el gluten.

Cápsula endoscópica: muy útil para hacer un estudio completo del intestino delgado.

Así puede conocer qué parte es la que está más afectada por la enfermedad.

Biopsia intestinal: La biopsia se realiza durante la endoscopia digestiva cuando se detecta tejido lesionado.

Es entonces cuando se toma una muestra, que es analizada por un especialista en anatomía patológica.

Por tanto el paciente, no tiene que someterse a una nueva prueba.

En unos días obtiene los resultados que le confirmarán qué enfermedad tiene.

Si quiere realizar alguna de estas pruebas comentadas y saber si tiene alergia o intolerancia al glúten u a otro alimento, consulte en el cuadro médico de su seguro de salud los alergólogos que tiene a su disposición cerca de usted.

Tratamiento

En función del trastorno relacionado con el gluten que padezca el individuo:

los especialistas indicarán el tipo de tratamiento más conveniente.

En el caso de la alergia y la intolerancia al gluten, la dieta de evitar alimentos con gluten es esencial.

Tomar una alimentación sin gluten, con alimentos sin gluten en nuestra dieta como por ejemplo:

Usar harinas y almidones de maíz o arroz en lugar de procedentes de trigo, cebada, avena, centeno, etc..

En el caso concreto de la sensibilidad al gluten y dado que no se ha identificado un marcador biológico específico de este trastorno, el tratamiento ayudaría a confirmar este diagnóstico y consiste en:

dietas de eliminación con posterior reintroducción, observándose los cambios clínicos ocurridos en ambos períodos.

Identificación de productos sin gluten para celíacos

Al estar presente en los principales cereales utilizados en nuestra alimentación, los alimentos que NO contienen gluten (Sin Gluten o Gluten Free) son etiquetados como tal.

Se usa el símbolo de una espiga barrada y/o el logo de certificación FACE -Federación de Asociaciones de Celíacos de España- con una espiga de color verde .

Ello es para evitar problemas en personas que tengan alguna patología relacionada con esta glucoproteína.

Como pueden ser la intolerancia al gluten o enfermedad celíaca o la sensibilidad al gluten.